Luz Fractal
En el eclipse infernal
que ciega los ojos
de las almaterias,
reverbera el eco
del sollozo.
Ahí yacen los sueños
del quantum,
abrazando las semillas
de la esperanza.
Cada almateria
protege su pristal,
somos estrellas
que fractan la luz
en otros cuerpos
de nuestra interdimensión.
El autoafecto evolutivo
no es narcisismo,
es ética cuántica cifrada,
el cisne aceza su plumaje,
el águila muda el tiempo viejo,
la mariposa fue gusano.
Las almaterias reflejan
el código cifrado esencial
en sus núcleos fractales,
las heridas no son absolutas
se disuelven en la purificación.
La belleza, pristal puro,
es un espejo limpio,
que refracta la luz
en otros espejos,
pupilas cautivadas.
Los buenos actos,
los paradigmas personales,
los actos de bondad,
los valores, hechos que pulen
el brillo del espejo personal.
Adquirir consciencia,
es purificación
del espejo cuántico,
es el brillo que muestras
en la sociedad multiversal.
Este espejo refracta la luz,
sin absorberla,
iluminando oscuridades,
no es liderazgo,
es el rumbo de la conciencia,
la luz fractal.
Es la senda del horizonte
que divisan las gaviotas,
huesos, plumas, quantum
y razón, rompiendo el aire
faro de los demás espejos,
rumbo a la luz del alimento
del Edén soñado.
Cada prójimo, un espejo,
cada núcleo latente
bordan el caleidoscopio
que condensa la luz
y el calor del abrazo ondular.
Los espejos sucios,
cubiertos de materia oscura,
no refractan la luz;
la energía absorbida
pudre su interior.
Cada persona
mensaje de flores
de tus refracciones
o simplemente
mensajes de odio.
Cada quien abre
o cierra puertas
en las personas,
cada fractal,
un portal dimensional.
Pueden las personas
abrir sus portales
a más luz, más aliento,
o simplemente cerrarte
en la prisión de tu ego.
Para disipar la oscuridad,
necesitas quitar cada piedra
que entierra tu almateria
del túnel infernal del ego.
Todos los males del Hades
son viles acciones;
cada suceso negativo
te sepulta en este túnel
sin salida, sin luz.
Cada piedra, vil acto dantesco
que nos encierra en el túnel,
en el infierno sin escapatoria,
donde muere la almateria.
Para salir de este túnel,
es necesario quitar
cada piedra, una por una,
quitarse cual espinas
del pecho de tu estrella.
Recuerda cada acción,
cada cuchillo colisionado
contra tu prójimo,
revisa las escenas
en tu galaxia neural.
La envidia sobre el bien ajeno,
la herida en el ojo del otro,
la delincuencia arrebatando
la aguja ajena,
la corrupción libando
la salud almaterias del futuro…
La polución tóxica
desgarrando los espejos
de los velos vibracionales
en lágrimas astilladas,
sollozan las especies
océanos inmensos de dolor.
Cada verbo del Hades,
pesada piedra que obstruye,
tu horizonte cuántico
tu visión del cosmos.
Es tu misma consciencia
un túnel sin salida;
quita las piedras del túnel
tu impresión existencial.
Requiere de esfuerzo,
de mucha voluntad;
limpiar tu camino
no será nada fácil,
pero será satisfactorio.
Poco a poco,
la luz entrará en tu camino,
y sabrás claramente,
dónde están las demás piedras
y las quitarás sucesivamente.
Al fin jadearás paz,
la Sinfonía de libertad,
bebiendo elíxires de luz,
el gozo de la conciencia.
Ahora el espejo devolverá
la lozanía de tus mejillas,
susurrando en tu piel
tu luz esencial, tu pristal ser.
¿Sientes ahora
tu espejo cuántico?
¿Fracta tu luz?
Aquella diáfana lumbre
tu conciencia,
Tu prisma puro
tu esencia,
Tu almateria
el quantum de luz,
Cómo te sientes hoy
tu espejo cuántico.
—Christian Aycho Carbajal



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