La XX Sinfonía Cuántica














Cada respiro, cada latido,
expansión continua
de la bioeléctrica,
la energía constelar
en cada fractal cuántico.

Somos los fotones de luz
condensados en savia lumínica
fluyendo continuamente
por las arterias del río cósmico
venas, xilemas, cauces, mares,
fluyendo en el corazón latente 
de las galaxias del universo vivo.

Somos cuerpos estelares
en dimensiones extensas
que vibran las frecuencias
del gran caleidoscopio cósmico.

La luz ondular fracta
en los pristales del Quantum,
de cada espejo multiversal,
girando la mecánica holográfica
de las almaterias
en el eterno sueño estelar.

Somos cada spin, cada eje,
repitiendo la sinfonía cuántica
de la partitura cósmica
de un supremo director orquestal.

La belleza del universo
tejido cuántico del código etico,
el orden estructural
ecuación y sincronía alquímica.

Toda distorsión del orden
rompe la ecuación
el colapso es desaceleración
del flujo energético cósmico,
es ruptura y muerte.

La muerte de los cuerpos,
es traslado de la energía etérea,
a nuevos brotes estelares
todo fluye, todo renace.

La muerte infligida
a otra especie estelar latente
es un crímen cósmico
contra su propia existencia.

Es una anomalía inconcebible
un agujero de gusano
devorando núcleos
del velo social y cósmico.

Somos especies latentes
que embellecen el Edén
del lienzo cósmico
tejido por el pincel divino.

Mares y ríos de peces,
sabanas y bosques de animales
caseríos y urbes de humanos
horizonte, árboles y nidos de aves.
firmamento de cuerpos cósmicos.

Todos somos el entretejido estelar
unidos en velos dimensionales.
el entramado del caleidoscopio
donde fluye la chispa energética.

La existencia es el entrelazo
la red interdimensional
el amor nudo de gluones
vals de los quarks enamorados
en la electromagnética
que sostiene la eternidad
del latido cósmico.

La fuerza que nos enlaza a la vida,
es el amor codificado,
es ética cuántica trascendente
es el Ayni energético que abraza
a todas las especies sin distinción.

Las especies nacieron libres
para beber el agua de las fuentes
comer los frutos cultivados,
en armonía con los demás.

Destruir una vida
es abrir un portal
un agujero infernal
en su propia alma,
su colapso existencial.

Somos el canto almaterial
de la energía, las ondas
que cortejan al amor,
la poesía de las especies
contemplando las flores
y semillas del brote sublime.

Somos el ADN tejiendo
las hebras de las especies
en el firmamento divino
el hilo y sello de su eternidad.

Somos el pristal esencial
vibrando en nuestros núcleos 
la bioeléctrica radiante
de la energía condensada 
en la materia alquímica 

La almateria 
es materia consciente 
en pristal limpio,
y en materia sórdida
es eco de agujeros negros
envueltos en nebulosas.

El pristal transluce
el eco del código ético
irradiando la luz existencial
a escala galáctica.

El eterno viajero cósmico
deslizándose en los brazos
sinfónicos de las brisas
en los suspiros y ecos 
de supernovas.

Tejidos en pétalos de rosas 
en alquimia de los frutos
y semillas, beso y susurro 
del polen del tiempo
por toda la eternidad.

Mas en la densa oscuridad 
tiernas pupilas luminostálgicas
refractan bioeléctrica titilante,
latiendo ansiosas y abrazadas
en el entrelazo del amor divino.

La esperanza y los rocíos
anuncian la curvatura estelar del alba, 
la luz en el pristal consciente 
disipando las sombras del Hades
y la polución letal del colapso.

Al fin las almaterias,
endulzan sus pristales 
libando el elíxir alquímico
del eterno latido existencial,
la fuente divina del Edén.


--Christian Aycho Carbajal


Dedicado a la humanidad.




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