El Jardín de los Quarks












Un golpe desgarrador,

expansiva onda infernal 

en el espejo cuántico,

inocula espectros del miedo 

en las grietas fractales.


Es el Hades, con rostro feroz

mirándose en el espejo 

de tu almateria, sembrando

el debacle en tus latidos.


Cada cuerpo, cada almateria,

nube de velos trenzados,

pristales de un caleidoscopio,

un manantial cuántico.


El templo cuántico de luz

la almateria atesora 

el secreto en su corazón 

la chispa divina bioeléctrica.


El espectro de la muerte,

acecha la semilla, 

para quebrar sus esquinas

y desgastar los quarks

hasta extirparlo del jardín.


Es el Hades sembrando

sombras en las supernovas

agujeros negros liban la luz

estremeciendo el pristal estelar.


Fundiendo diluvios de dolor

impidiendo brotar y enraizar,

a las cápsulas celulares,

las orbes subatómicas.


Son ecos del vacío 

heridas abiertas 

que sangran las membranas,

galaxias neurales y celulares.

reverberando dolor.


El cosmos un océano de velos, 

tenues tejidos de Quarks 

de galaxias encendidas,

de cápsulas pristalares.


Velos de almaterias

capas del océano luminar 

interconectados 

e interdependientes.


Cada núcleo canta  

junto a otros núcleos

el hilado radiante, 

la onda galáctica

a través de los conductos 

bioeléctricos.


Las heridas son supermasivos

cortando los tejidos de los quarks, 

sorbiendo pristales bioeléctricos

estremeciendo y colapsando almaterias.


El agujero en el velo neural

rompe las conexiones

hilos bioeléctricos y núcleos

de las galaxias biocuánticas.


La succión de los cuerpos

torsiona el giro de los átomos,

en sensaciones dolorosas,

es el Hades devorándote.


Desencadenando el infierno cuántico

con las disfunciones: caos neural, 

estrés, depresión, suicidios, 

enfermedades, vicios… y colapso.


La contaminación intoxica los velos

las guerras aniquilan los núcleos 

las ofensas ondas iónicas 

que desgarran membranas.


Los holocaustos extinguen entrelazos.

la desesperanza túnel gélido,

el miedo petrifica quarks, 

la indiferencia y el ego 

islas negras de icebergs,

soledad, injusticia, explotación, 

codicia, opresión dantesca,

todo congela manantiales.


La pérdida de valores,

erosión de amor al prójimo,

el espectro demoníaco

se repite en el reflejo pristalar,

oscureciendo tu manantial.


Las almaterias heridas

restablecen su esencia,

sus pristales puros

con la alquimia energética,

la alimentación cuántica,


No alimentes un deseo 

que te arrastre a la muerte,

restaura y reactiva 

el quantum de tu cuerpo.


Los miedos son obstáculos 

psico-físico alquímico,

golpe y pavor ondular,

muro sombrio que ofusca 

que despristala los cuerpos.


El miedo a invertir,

a dar el primer paso,

a ser rechazado,

a fracasar.


Tus potencialidades

emergen de tu propia refracción;

nace de tu manantial cuántico

la fuerza que yace en ti:

es imán e imagen.


La alquimia fractal

de tu esencia

son quarks resplandecientes;

es autoafecto que refracta belleza

en el paisaje, en el jardín.


El autoafecto es salud, 

es el cultivo del jardín,

donde la atención y el cuidado 

son el riego y el abono,


A mejor tratamiento, 

más florecencia y fruto,

el jardín de tu intrauniverso 

se nutre de savia lumínica pura, 

del amor, de la ética 

subatómica de las especies.


A menor cuidado,

un bosque yermo

de rocas desérticas

esperando el alba

en la noche cuántica.


La almateria es el agricultor

que riega su propio árbol

con la regadera del mundo.


Es el quark sorbiendo

el néctar de las galaxias

para enraizar el tejido

de la explosión radiante

de la estrella.


La energía en el quark

es la mecánica

que se desplaza

girando entre sueños:

el viaje de la materia

en el río cósmico.


Es el ave que busca alimento

en los brazos de la Pachamama,

que le provee el grano.


Los granos,

quarks energéticos,

lluvia de hadrones

que tejen la piel radiante

de la estrella.


No es un temor

aquello que obliga a morir,

sino el espectro que cubre

la visión neural amordazando

a las semillas al filo abisal.


Son heridas que sanan

en el jardín estelar,

en la sociedad ondular

del entrelazo cuántico.


La expresión o manifestación,

es el brote de las semillas,

es el despertar de la consciencia

de los pristales para florecer

en la nueva primavera cuántica.


Las semillas vuelven a nacer 

y renacer, una y otra vez, 

pristalando la chispa luminosa

que enciende el Quantum multiversal, 

por la eternidad.


Porque aquella chispa etérea, 

que enciende la inmensidad 

de los quarks en las galaxias

en cada verso del multiverso.


Es Dios, el amo bioeléctrico

el creador del todo y la fuerza

del spin del atomo cósmico.


—Christian Aycho Carbajal


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