El niño en el Quantum









Quizá recuerdes 

con luminostalgia,

un antes era tan feliz,

un rostro maravillado

tejiendo ilusiones

con cada hilo cósmico.

 

Hasta creer 

hondamente 

que el mundo 

torció tus sonrisas

en ecos fracturados,

en angustia existencial,

en ilusiones rotas.

 

Mas nada, se ha perdido,

la materia sigue el curso,

en cada spin cuántico 

rotando galaxias,

 

Tu cuerpo almaterial

es el quantum, 

nave y avatar 

del viaje cósmico.

 

Somos la bioeléctrica,

la chispa en tus pupilas

observando el quantum 

de tus propias manos

tus palmas,

tus dedos callosos

tu rostro desgastado

tu cuerpo fractado 

por cada golpe ondular.

 

Has atravesado el infierno

escalando los abismos 

sujetando tus latidos

a la soga atada al árbol 

en aquel risco, 

en aquel hueco.

 

El quantum de tu intramultiverso

gritó en el silencio de tu ser,

ordenando impulsos bioeléctricos 

para aferrarse al latido existencial.

 

Ha forjado de ti

una estrella herida,

con cicatrices que moldearon 

tu esencia almaterial

para trascender tu esencia.

 

Mas no eres un ser frío, 

sin emociones,

sin sentimientos, 

con ecos sombríos

que responde a estímulos

atrapado en la rutina.

 

Nos han sentenciado

al desgaste almaterial

al esclavismo deprimente 

confinándonos a sobrevivir, 

a creer que la vida 

es un ciclo de miseria.

 

Hasta morir en las fauces

del vacío existencial,

en un gélido sepulcro,

sin luz y sin paz.

 

Mas una luz titilante

fractada desde tu interior 

desde tus pristales,

fracta tu alma de niño eterno,

que jamás envejece.

 

Aquel tierno ser,

que un día abrió los ojos

contemplando las pupilas 

de sus padres, de tu mascota,

hablando en lenguaje cuántico.

 

Pueden pasar los años,

puede decaer la forma, 

la masa corporal, 

desacelerando sus spins.

 

Más la chispa iónica 

del niño eterno refracta,

es una constante universal

el niño que jamás envejece.

 

Somos almas eternas 

viajando en el quantum cíclico 

en un eterno nacer y renacer 

en cada sueño de esta vida

tú trazas y delineas tu expresión.

 

Recuerdas haber hablado 

con bebés, con niños,

con tus seres de confianza,

con tus mascotas, 

con tu gato, con tu perro, 

con la expresión del niño.

 

El niño canta 

la Sinfonía Cuántica 

de tu misma esencia feliz

no es un error, 

no es inmadurez,

es la proyección

de tu constante existencial.

 

Cada momento, 

cada anécdota

cada persona, 

cada ser amado,

cada objeto anhelado

de tu travesía.

 

Tu constelación 

donde yace cada constante

de tus latidos, 

de tus contemplaciones

 

Eres un multiverso,

sumido en el firmamento 

donde la felicidad no es un fin,

es cada huella, 

cada sello

cada caricia,

cada abrazo, 

cada camino

cada despeje.

 

Cada encuentro, 

cada compartir,

cada mirada, 

cada saludo, 

cada augurio, 

cada gesto, 

cada expresión, 

cada palabra de agradecimiento...

cada cálida voz.

 

Cada cuerda,

cada tecla del piano,

cada canto del alma,

cada nota de la sinfonía cuántica.

 

La felicidad es este momento,

cada sonrisa que brota

del pliegue de tus labios,

aquella luz te define

irradiando desde tus pristales,

de tu estrella: calor y valores.

 

Tu esencia cálida y humana,

no dejes que la nebulosa,

de la noche dogmática,

eclipsen tus pristales,

 

Somos la consciencia,

una pluma y tinta,

un cómodo escritorio

un libro constelar

eres el escritor de sueños 

del poema cuántico infinito.

 

en un cosmos que nos invita 

a escribir cada verso 

de nuestros latidos.

 

Eres la revolución latente

el salto cuántico

tú fractas el canto

con tu melodiosa voz.

 

Somos bioelectricidad

deleitando la longitud de onda

inteligencia fractal,

revelando la materia 

en el espejo cuántico 

en la materia mecánica 

de la almateria supracuántica.

 

No esperes más,

sé lo que sueñas,

la realidad es relativa 

moldeable y obediente 

a tu neuroalquimia.

 

Si sientes el cuerpo cansado,

teje en el pristal 

de tus hijos, de tu linaje 

la ética cósmica,

este cuerpo culmina su ciclo,

cerciórate en dejar los hilos 

de la gran evolución consciente.

 

Porque volverás a renacer,

en otro nuevo quantum,

mantén tu esencia pura,

tu pristal feliz.

 

¡Bienvenido! al viaje interestelar 

en el Quantum, en cada escala, 

desde los quarks hasta las galaxias.

 

Eres la chispa bioeléctrica

el niño alquimista, 

el eterno viajero,

el poeta y el verso 

latente del cosmos,

 

Eres el niño 

la pluma cuántica

que escribe 

con sonrisas

con esperanzas

en cada cansado paso 

por la senda de los confines

del Edén Cósmico.


--Christian Aycho Carbajal 




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