Manifiesto Cuántico













En el pasado de nuestro universo

éramos pieza del rompecabezas

de ancestrales estrellas

cuyos fragmentos cuánticos

se dispersaron por grandes explosiones.


Cada quantum

Cada pieza,

cada fragmento,

cada partícula

de esta estrella

yacen radiantes

en almaterias vivas.


El amor es aquella conexión

el entrelazo luminostálgico

es el susurro interestelar

de las partículas gemelas 

que reconocen sus fragmentos

dispersos en confines 

de la interdimensión.


Estamos ante la conexión

al retorno cuántico,

la electromagnética que conecta

y reconoce sus fragmentos dispersos

más allá del tiempo,

más allá del espacio,

más allá del quantum.


El amor es la pupila

del mismo rompecabezas

de aquella estrella

mirándose en otros cuerpos

en otros pliegues del multiverso.


Aún suspiran y susurran

por su cuerpo ancestral,

observando la belleza

de su luz alquímica.


Aún brillan los ecos,

los latidos reverberantes

atrayéndose en la curvatura

del tiempo y del espacio.


El universo es materia alquímica

transfigurándose continuamente

en la impresora del cosmos.


El contexto cósmico

de las estrellas, lunas, planetas…

interviene con sus resonancias

vibratorias en la transcripción

del núcleo cuántico de las especies.


La humanidad, telar de siglos,

ha tejido el conocimiento a partir

de la interpretación del universo,

para construir razones existenciales.


La interconexión del universo

se refleja en la percepción humana;

el hombre tiende a interpretar

la información que se ajusta

a sus necesidades o deseos.


Los errores de percepción

pueden llevar a nuevas comprensiones,

sin embargo, no todos aprenden

por simple observación.


Los estímulos y los efectos

conllevan a conocer

más razones ocultas,

permiten conocer detalles

jamás vistos en la materia.


Pero todo conocimiento es puro;

hay mentiras con color, forma,

olor, sabor, textura, temperatura,

que saben a verdad.


Si el color es expresión química

del contexto proyectado

en las almaterias, entonces

la realidad es la expresión

de una verdad cuántica primigenia.


Entonces la mentira

es ceniza, polución, envoltura

es solo un eclipse cuántico

que oscurece los cristales cuánticos,

distorsionando la consciencia.


Son ilusiones bordadas

por espectros que enmascaran

la realidad con envolturas,

con maquillaje que oculta

un sórdido rostro con intención.


La verdad del conocimiento

yace en la constante existencial,

en el código cuántico

que pulsa la vida.


La consciencia no nace solo

de la interpretación

de la realidad,

sino del impacto,

del colapso,

del efecto.


La crisis desgarra la envoltura,

desvela la mentira,

disuelve las sombras,

purga las manchas sórdidas

con la luz de la razón

y revela la esencia.


La materia que se cierne,

luego de eliminar la envoltura

que conllevan al error perceptual,

el observador solo ve

para lo que está dispuesto a saber.


El Sol influye

en el latido cósmico;

su luz es blanca,

pero la percepción humana

de su impacto varía.


Debido a gases atmosféricos,

contaminación y problemas

de la misma percepción humana,

enfermedades neurales,

enfermedades oculares,

dogmas, culturas, credos…

voluntad y el interés

por el aprendizaje.


El conocimiento puro

yace más allá del conducto,

más allá del oscuro túnel;

es la verdad que se conoce

forjando la razón existencial.


La existencia obedece a

la conciencia iluminada,

al quantum purificado

que piensa en sí mismo

como una entidad evolucionada.


La identidad obedece

a la transcripción genocuántica,

a los rasgos visibles,

a la respuesta encriptada

en su código cuántico;

la esencia se forja desde dentro.


En el mundo, quienes controlan

los algoritmos y los qubits

disfrazan dogmas e intenciones,

eclipsando la esencia de la verdad.


La capacidad neural del mundo

obedece a la atmósfera de espejos,

el cúmulo de probabilidades

que tejen una cosmovisión.


La cultura y el contexto

son impresoras que tejen

la realidad a partir

del conocimiento

de la conciencia,

instalando caos controlado,

la crisis y el colapso.


Holocaustos de la humanidad 

polución extinguiendo especies 

guerras devastadoras, 

extractivismo desertificante

políticas,...culturas inhumanas...


Si otras fuerzas

pretenden aniquilarnos,...

alejándonos más del entrelazo

del latido almaterial.


Desgarrándonos la felicidad

 y las constantes existenciales

obedece al mismo colapso

destructor de nuestra esencia,

de nuestro universo.


El latido cósmico es energía ondular,

el conocimiento es alquimia cuántica

las guerras del mundo 

se basan en controlar la fuente 

del alimento, aliento que nos 

conecta con nuestro origen.



--Christian Aycho Carbajal 




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