Las Semillas Cósmicas












Un anciano de días

llamado Isaac,

tenía muchos hijos,

y un terreno a heredar.

 

En una habitación de su hogar

almacenaba y custodiaba

un gran tesoro, un legado,

fractado en códigos de vida.

 

En pristales de amor y valores,

en abrazos entrelazantes

vertidos en cada quark

neuroalquímico de sus hijos.

 

Pero por azares de su destino

anudados a él,

una trágica enfermedad

lo internó en la clínica,

despidiéndose repentinamente

en la ribera del océano de llanto,

en la luminostalgia de sus hijos.

 

Dejando un testamento  

junto a unas cajas 

que almacenó con fe,

semillas de buena calidad,

con etiquetas de diversas especies.

 

Cada caja llevaba 

el nombre de sus hijos,

en proporciones iguales,

pero en el testamento

no figuraba el terreno.

 

Cada hijo tomó lo suyo,

pero de repente uno de ellos 

se mofó con sarcasmo bélico:

—¡Lo único que nos hereda

son granos! ¿Y el terreno,

viejo tonto, tonto?

 

Al momento de la entrega

de la herencia, exclamó

—¡Yo me quedo con la casa! —

y otro asintió—No, yo—,

generando una feroz revuelta

entre dos hermanos más.

 

El agresor con su móvil

minutos antes había contactado

a sus "amigos" del mal vivir 

para echar a sus contendores

que pretendían una porción.

 

El arrogante y vago hijo,

agredió a sus hermanos,

cortándoles la piel, los brazos,

dejándolos mal heridos,

quedándose el terreno para sí.

expropiado con alevosía.

 

Los hijos se retiraron,

sin girar los ejes de la mirada,

sin murmurar, sin resignarse,

en perfecta calma.

 

Jamás se dignó en aprender

las lecciones de su padre, 

lo consideraba ignorante

y mal padre, por ser humilde.

 

Él, decía que sólo los miserables 

se dedican a la agricultura,

los fracasados, yo merezco 

disfrutar el carnaval de la vida.

 

Se entregó 

al abismo

a la perdición,

a las fiestas sombrías,

a las tentaciones lujuriosas,

a los vicios más nebulares:

al alcohol, mujeres,... delincuencia.

 

Aquella semilla que recibió

la vendió para el libertinaje,

compró un celular de moda,

el vórtex de su supermasivo,

y las drogas que lo sorbieron 

que tan poco duraron.

 

Los otros hermanos

conocedores del legado,

predictibles del suceso,

se reunieron para conversar.

 

Planearon brotar 

y crecer juntos,

alquilaron terrenos

para sembrar el legado

en la piel barro cuántico.

 

Se ayudaron solidariamente

en Ayni cuántico, brindándose

fuerzas de brazos y corazones

en la siembra, en el aporque,

en el cultivo y en la cosecha,

ayudándose en entrelazo constante.

 

Sembraron con esperanza

las semillas en las oscuridades

de la tierra, regando con denuedo

brotes y raíces de sueños

en el quantum de la Pachamama y

en la búsqueda de la savia lumínica 

de la tierra, estadio almaterial

del quantum de luz.

 

Desprendiendo con sus xilemas,

con sus tallos palmas y semblante,

con la raíz segura y ubérrima

en el sagrado pliegue de la Pachamama.

 

Cosechando los mejores frutos,

cultivados con amor y ética

y custodia a cada especie viva,

abonada con nutrientes.

 

Cosecharon el fruto,

el elíxir del sacrificio,

saboreando el néctar

del proceso alquímico.

 

Bonanza y ventas,

brotaron las raíces 

de árboles - empresas

bordados con justicia y equidad.

 

Cada uno empezó a crecer,

se compraron más terrenos,

construyeron sus casas,

reconectaron cada nudo.

 

La trama existencial 

velos de esperanza

en sus hijos, mientras el legado

de la familia se expandía.

 

Transcribiendo y delegando 

valores y conocimientos alquímicos,

transfigurando el salado sudor

del pesado sacrificio

en frutos del almíbar.

 

Se apoyaron mutuamente,

celebrando cada logro,

cada cumpleaño

cada encuentro familiar,

brindando latidos de vida.

 

El hermano vago

vio envejecer la casa,

que se caía en pedazos.

sin prestarle mantenimiento,

dejando que cayeran las tejas.

 

Los huéspedes que habían

arrendado dos habitaciones

se retiraron del lugar

por la precaria seguridad.

 

Las lluvias llenaron de humedad

corroyendo las vigas, 

desgastando los muros,

mientras los demás hermanos

edificaban chalets y empresas,

adquiriendo más terrenos.

 

El hermano sentía odio

y envidia por sus hermanos,

blasfemando augurios

y demonios de su boca,

llegó a maldecir a su padre,

pensando que les había favorecido

con dinero alguno.

 

Vivía en el lodo del lamento,

culpando a su padre

por su miseria, por su 

hundiéndose en más alcohol

y en el descuido de su ser.

 

Un día una lluvia torrencial

fundió el techo, sepultando

su cuerpo en trágico colapso.

Sus hermanos llevaron a cabo

el sepulcro de sus restos mortales.

 

En aquellas exequias

no vinieron sus amigos

que lo habían sumido

en el infierno del alcohol.

 

El espejo de aquel hermano

es incógnita en tu neural:

¿Quién soy yo, en este instante?

¿A quién veo en este reflejo?

 

Las personas que ven en mí,

¿Ven lo mismo que yo veo?

¿Cómo logro conocerme?

¿Mis hechos, qué transmiten?

¿Luz o sombras?

 

¿Qué refracto

en mi familia, amigos,

en mi comunidad,

en mi cosmos...?

 

¿Qué pasa si cometo daños,

a quiénes perjudican?

¿Estoy tejiendo bienestar,

mi bienestar?

 

Pueden otros ayudarme

a construir mi mundo,

¿Y qué hago yo, por otros?

 

Soy, el jadeo susurrante

del quantum que piensa

en su reflejo. 

 

Recuerda: tu reflejo 

no solo lo trenzas tú,

es una edificación mutua

un multiverso cuántico.

 

Entonces, ¿Qué somos?

Somos un tejido solidario

que se ayuda mutuamente,

brindándose el aliento ondular

de cada latido, la bioeléctrica.

 

¿Qué es la conciencia?

Es un río de luz,

savia lumínica estelar

fluyendo en las venas

 y conductos del cosmos.

 

La belleza del éter,

la eternidad floreciente,

la multiplicidad eterna

de las especies.

 

Cree y confía

en la alquimia del quantum,

en el código cuántico,

la sinfonía cósmica.

 

Escucha la música

resonando dentro de ti,

la interacción del quantum:

partículas, átomos, moléculas, ...

 

Si en tu mente brotan interrogantes,

¿A quién le estás respondiendo

con cada respuesta?

Infillones de seres

pulsan el spin de tus latidos.

 

Proyectan tu sueño neural.

no son simples células,

un universo multiversal

comunicándose constantemente 

en lenguaje cuántico alquímico.

 

Las fallas del reflejo, 

de tu ser, 

son errores o aciertos

de la materia.

 

No esperes paciente 

el quiebre del techo,

el accidente se previene.

 

¿El daño de un ser a otro

sirve para alargar la vida?

Aquel daño a tus hermanos,

cada golpe empuñado,

es pristal roto en tu neural

¿Es necesario mantener

las heridas abiertas?

 

¿Es necesario llorar

en el lodo bajo el techo,

aplastando tu existencia,

dejando que el supermasivo

devore tus fragmentos, tu luz.

 

O curar todo fractal,

desapareciendo las cicatrices,

el recuerdo de la batalla

contra el ego sombrío?

 

Es necesario disolver

las piedras de los cálculos,

extirpar de raíz el dolor,

aquel mal que complicó

la salud de Isaac,

que te reducen los latidos.

 

¿Es necesario desprenderse

las escamas viejas,

las plumas antiguas,

para surcar océanos

con pristales depurados?

 

Extinguir las brasas del cigarro

que calcinan la consciencia,

obnubilando la visión 

con sus desvíos dantescos.

 

Quitarse la espina clavada

que duele, hiere y desangra

en tu piel, la mentira

de aquella bella rosa

de falsa esencia fractal.

 

Pueden las personas decirte

—Tonto, no sirves para nada—,

como a la memoria de su padre,

culpar y culpar hasta morir

ahogado en la turbulencia del ego.

 

Pueden decirte las personas

de pristales enlodados

que no haces bien las cosas,

hasta hacerte creer

que no vales nada,

 

Desprende de ti

todo resentimiento,

descifra y desbloquea 

los algoritmos rotos.

 

Nadie nació genio,

el conocimiento

es diamante forjado,

es luz al final del túnel,

es larga transición

en la búsqueda de la verdad.

 

Tu cosmos, tus sueños

son lienzos, obras de arte,

delinea y perfecciona

con pasión y firmeza.

 

Al inicio, el rostro

que pincelas podría ser

un espectro errante

en plena formación,

pudiendo desalentarte.

 

Pero no, es el inicio

del descubrimiento.

carga la pintura,

las herramientas,

y tu paleta limpia.

 

Combina los colores

que más se asemejan

a los bits de cada borde.

Sé riguroso en cada detalle,

concentra tu percepción.

 

Crea las esquinas,

los fractales de la armonía,

los pliegues de sombras,

y los pliegues de luz.

 

La perfección de una obra

es entrega total a revelar,

a imprimir desde tu ser

desde tus pristales puros

la transcripción perfecta.

 

Las ondas melódicas

son tus resonancias,

tejen el lienzo de los velos,

uniendo los pristales cuánticos,

tejido lumínico y radiante 

de bellas flores y frutos estelares.

 

La belleza es el canto

el universo de supernovas,

el poeta cósmico suspirando

las partituras sagradas de Dios.

 

Tus manos mágicas

delinean los quarks

de la felicidad,

desde una caricia,

hasta construir

los puentes de luz.

 

La herencia sublime 

son las semillas 

del conocimiento alquímico

que transfiguran el sacrificio salado

en frutos dulces que sostienen

la existencia del cosmos.

 

Eres Isaac, su ego,

cerrando su boca

ante su enfermedad oculta,

pudiendo haber vivido

un poco más,...

 

Eres un reflejo de cada hijo,

cada fractal del tiempo,

cada momento tenso

pristalando en instantes alegres.

 

Eres el alquimista de tu cosmos,

la semilla viva expandiéndose,

el espiral de tus quarks,

giro de los ejes de tus latidos.

 

Eres el universo mismo

mirándose en el espejo,

en cada verso del poema

el cosmos escribe 

a través de ti...


—Christian Aycho Carbajal



Almateria

Campo unificado donde la información cuántica (conciencia) y la energía-materia son estados emergentes de un mismo sustrato.

Sustancia conciencia-materia. Hipótesis de un monismo cuántico donde el qualia (experiencia subjetiva) y la partícula física son dos manifestaciones de una sola realidad informacional, disolviendo el dualismo cartesiano.


Infillones:

Infillones, infinitos, millones de seres escalares entrelazados, desde el nivel subatómico hasta las magnitudes galácticas, tejiendo la trama del cosmos.


Luminostalgia

Atracción hacia un estado de mínima entropía emocional y máxima coherencia neurocuántica.

Nostalgia cuántica del orden. Atracción homeostática del sistema (cuerpo-mente) hacia un estado pasado o potencial de alta coherencia interna y baja entropía informacional, percibido como pureza o luz.


Pristal

Estructura de coherencia biofotónica en redes neuronales; cristal cuántico que almacena y procesa información mediante interferencia holográfica.

Cristal cuántico de la conciencia. Unidad básica de la Almateria que actúa como prisma y memoria. Almacena patrones de información (como un bit cuántico o qubit) y refracta la experiencia en fractales de significado. Su "rotura" es la decoherencia del trauma.


Neuroalquímico

Plasticidad neuronal dirigida por intención; modulación de neurotransmisores y expresión génica vía estados mentales enfocados.

Transmutación cuántica consciente. Proceso de alquimia mental donde la atención e intención plena (un estado ondulatorio coherente) colapsa la función de onda de la experiencia bruta ("plomo") hacia un estado integrado de sabiduría ("oro"), repatternado los pristales.

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