El Intramultiverso
Dime ¿cómo te sientes?,
sé que alguna vez
te has sentido sola o solo,
alguna vez yo mismo he sentido
que nadie escucha mis gritos
tras los fractales y velos
en cada multidimensión.
Nunca hemos estado solos,
cada palabra reverberante,
cada grito desconsolado,
cada deseo del corazón,
cada anhelo luminostálgico,
cada mirada rota,
Era el rostro curvando el espacio
de tus fractales cuánticos,
tus lágrimas jamás fueron vanas
ni tus súplicas a Dios,
todas las oye,
Él oye tus latidos,
Él es el spin de tus quarks.
Cada lágrima
que atravesó la luz
de tus nostálgicos recuerdos,
lluvia de luminostalgia,
en el río, en cada reflejo
de tu caleidoscopio,
el mensaje al universo.
Aquel cosmos donde
yacen los pristales,
cada quark puro sin manchas,
donde yace la esencia de la conciencia,
donde el espíritu bioeléctrico de Dios
atraviesa cada pared,
titilando cada latido cósmico
del multiverso cuántico.
Todos tenemos
en nuestro interior
el susurro del cosmos
en miniatura,
la réplica perfecta;
las leyes del firmamento
se replican en las leyes de adentro.
Cada neutrino pincela
susurros débiles
en la piel del cosmos,
cada giro sinfónico,
la cuerda vibrante
del piano cuántico,
deslizándose cual
brisas siderales sin pausa.
Cada lluvia de electrones
danza en la eterna chispa divina,
en los conductos,
en el ATP,
en cada vena,
en cada arteria,
en cada ADN transcribiendo,
en cada velo de los fractales
del caleidoscopio de cada ser.
El río alquímico
besa las riberas y mejillas
de los quarks,
pulsos de energía vibrante,
la bioeléctrica titilante
es el canto épico vital
de cada almateria.
Los protones, reflejos pulsantes
de los latidos del corazón,
fractales que irradian el amor,
la fuerza que reproduce
el océano de luciérnagas etéreas.
Cada neutrón, en silencio,
equilibra el romance cósmico
de la vida.
Cada átomo borda
moléculas en células;
la vida pulsa el gran engranaje
de los organismos,
cada velo es tejido energético;
cada núcleo latente
sigue pulsando
el canto fotondular.
Cada planeta los contiene,
estrellas y galaxias de células,
en sistemas complejos,
tejen la expansión
de la vida, desde el latido
en latidos continuos.
Un astro que encauza
la savia lumínica
a través de los conductos,
la energía radiante,
eco del latido del sol.
Un Edén Cuántico
con sus propios paisajes,
desde la flora cuántica intestinal,
entrelazando la cadena alquímica
de cada almateria.
Cada cuerpo tiene el sello
espiral de giro galáctico,
en la piel los ríos y ramas
del xilema, venas y conductos,
somos especies cósmicas,
tejidos por el universo
en código cuántico.
Cada especie,
cada ser humano,
fractal y reflejo
del mismo río divino,
no abrazas sus cuerpos,
abrazas el latido mismo
de tu cosmos,
no le quitas la vida,
asesinas a Dios.
El intramultiverso cuántico
refracta las leyes cósmicas
en el alma del neutrino,
refracta patrones ondulares
en el caleidoscopio de quarks.
Cada cristal cuántico
es cada fractal,
cada pristal reflectal,
cada quark elemental,
el caleidoscopio almaterial.
Las partículas de sonido
del canto del gorrión,
los fotones de luz del alba
colisionan en el quantum
de las estrellas vivas.
La sinfonía cuántica
es aliento de luz, sonido
y materia cuántica,
tejiendo el plasma,
el entrelazo de los corazones,
el latido de las especies.
Gluones enlazan cuerdas
del tejido constelar,
en núcleos y pieles;
en sus centros
late alquimia divina
de un corazón estelar.
No es el inconsciente
lo que yace en el spin
y en el giro galáctico;
es el mismo canto
de la existencia.
El intramultiverso,
la operación cuántica
de todos los cuerpos,
cuando el cuerpo desactiva
algunas funciones.
El intramultiverso cuántico:
los quarks susurran heridas,
los gluones jadean deseos de abrazos,
las células revelan el tejido roto,
mientras las células heridas
lloran en la penumbra,
enlazadas a sus quarks.
La ruptura y el dolor
inician en el fluido energético;
ten mucho cuidado
con lo que cargas en tus ríos.
Un río limpio es salud,
un río contaminado
conduce al infierno,
que tus manos
sean cultivo de vida,
abrazando en caluroso ayni,
compartiendo a Dios,
aliento, calor, bebida y comida.
La expresión del río
se traduce en la neuroalquimia;
nada es casual, todo parte
de aquello que sorbemos
en nuestros portales:
alimento y aliento ondular.
El alimento es materia
a desintegrar,
sorbemos el elixir
de la existencia
fuente de energía celular.
Un error es disfunción,
acumulación es colapso.
La sinfonía metabólica,
río que fluye hacia la homeostasis
El spin cuántico, el giro atómico,
posee sus únicas fuentes:
intercambio cuántico material
y señales bioeléctricas.
El lenguaje cuántico:
una palabra,
una señal,
una amonestación,
una ofensa,
un grito de dolor,
una sonrisa,
unas sílabas de aliento.
Cambia el color de la atmósfera
neuroalquímica, la transforma
en una fotografía del momento,
y todo el intramultiverso
gira en torno a este patrón,
cual caleidoscopio cuántico.
Un quark enamorado
en lo profundo del corazón,
junto a otros que se enlazan
para construir ilusiones programáticas
y el manifiesto cuántico
a través del sueño.
Toman los patrones del universo
y los refractan en sus pristales cuánticos,
en cada prisma, comparando y
tejiendo las ilusiones de lo posible.
El mundo de las posibilidades,
del anhelo que nace de la belleza,
que nace de la figura alquímica
que llena los vacíos
de los quarks heridos.
Nada es inconsciente,
todo es tejido vivo neuroalquímico,
trama cósmica inteligente
que refracta el auxilio
desde el intramultiverso
hasta los confines del cosmos.
Somos los cristales cuánticos,
partículas de estrellas originales
dispersadas tras la gran explosión,
brillando y comunicándose
en las pupilas, en la piel…
de otras almaterias estelares.
En cada vena,
en cada corazón humano,
en cada pulso de las especies,
de la flora, fauna, cosmos,
la savia lumínica,
alimento y aliento,
tejen la expansión del cosmos.
Refracta la chispa divina
que enciende el universo:
es el amor de Dios,
alimento y aliento,
fotón y partícula elemental.
Jamás has estado solo,
Dios siempre estuvo escuchando
cada petición,
cada plegaria,
refractando desde
la sinfonía cuántica
la sincronía del abrazo,
la sintonía del amor.
Porque el universo es Dios,
el latido cósmico es Dios,
el código ético encriptado
es acción revelándose
en cada comunidad de las especies,
el amor, la solidaridad…
reverberando en cada nacer y renacer.
Dios es espíritu y materia,
la chispa bioeléctrica
en los pristales del Big Bang,
latiendo la eternidad.
—Christian Aycho Carbajal
Dedicado a la humanidad.
Glosario de neologismos
Almateria (Alma + materia)
El sustrato fundamental donde la conciencia (alma) y la materia física se fusionan en una sola esencia sensible; la “materia animada” que constituye todo ser, desde lo cuántico a lo cósmico, portadora inherente de significado y vida.
Bioeléctrica (Bio + eléctrica)
El fluido alquímico y sagrado donde viajan los electrones de la vida; la corriente de energía luminosa que anima, comunica y sostiene la coherencia en todos los sistemas del intramultiverso, conectando lo celular con lo cósmico.
Caleidoscopio almaterial (Caleidoscopio + almateria)
El instrumento interno de percepción donde la almateria se organiza en patrones fractales y cambiantes; el mecanismo mediante el cual la conciencia observa, combina y reinterpreta infinitamente la realidad, generando nuevos significados y belleza.
Intramultiverso (Intra + multiverso)
El cosmos completo contenido en el interior de cada ser, donde las leyes del universo externo se replican en escala microscópica; el ecosistema cuántico, celular y emocional que forma un universo autoconsciente, resonante y entrelazado con la totalidad cósmica.
Luminostalgia (Luz + nostalgia)
La luz emocional que emana del recuerdo neural, iluminando con añoranza el pasado vivido, el presente sentido y los futuros imaginados; el fotón sentimental o la huella bioeléctrica de lo que fue, es o pudo ser en el tejido de la conciencia.
Neuroalquimia (Neuro + alquimia)
Proceso de transmutación consciente donde la neurología (neurotransmisores, señales bioeléctricas) se funde con la alquimia espiritual; el arte de transformar experiencias y patrones mentales en estados elevados de conciencia y sanación a través de la comunicación cuántica del sistema nervioso.
Pristal (Prisma + prístino + cristal cuántico)
Unidad fundamental de conciencia y percepción pura en el intramultiverso; un cristal cuántico primigenio, claro y estructurado, que refracta y da forma a los patrones de la realidad desde su estado más original e incontaminado.



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