Estrella Polar


El canto del jilguero cósmico

forma una espiral

en el latido, en el núcleo

de su musa constelar.


El poema del cosmos,

brota del quantum latente,

la expresión del amor

hilvana la expansión celestial,


Somos el canto cósmico del amor,

el eje rotor de sueños y pasiones,

entrelazado en pristales originales

luz galaxias y supernovas,


Las melodías del cielo

susurro y aliento de estrellas,

son abrazos en lenguaje cuántico,

el código ético de nuestra existencia.


Del vientre del firmamento

brotó la espiral de un núcleo,

una estrella única en el cielo,

que late en órbita al amor,

cuya luz era una luna apagada.


Mishell, creció con el amor ausente

de padres, una bella estrella sin calor,

órbita glacial en lágrimas escarchadas.

Su corazón un núcleo solitario:

que latía sombríos copos de nieve.

su piel celestial un mar congelado.


Sus padres, separados, Mishell

al lado de su madre,

viendo con luminostalgia

en las noches llora luego de llamada

de los confines de su padre.


Su madre, con el corazón roto

inconsciente de refractar un abrazo

una palabra de aliento,

solo amonestaciones

de su gélido corazón.


En su diecisiete invierno

su corazón se extravió

en un agujero del espacio

se enamoró de un astro.


Él, un astro reverberante,

cráter de su reflejo,

era tan bello, vivió con unos padres

que sobrecargaron su núcleo estelar,

incendiando de amor hasta ofuscar

su visión de las luciérnagas.


Los padres del astro

dos padres que tejieron

un mundo de mucho amor

y complacencias excesivas.


Su luz: un espejismo para admirarse,

una órbita expandida en ego vacío,

elevado a las cimas del cielo

con las nubes por base.


Se atraen en colisión de contrarios,

una amiga los presentó,

el glaciar de Mishell

encuentra el brillo arrogante.


Ella era poco expresiva,

él una estrella radiante

muchas veces hiriente

con su calor, sus caricias

no despertaban el pristal

y la ternura oculta de Mishell.


Al no recibir la señal

curvó su órbita en otra luz

su calor era prestado y volátil,

estrella reflectal que se quiebra

por las órbitas de otra luna.


Ella sintió la herida,

la infidelidad devastadora

mas no rompió en llanto;

se hizo estrella errante,

retirada hacia su núcleo interior.


Mirando en cada fractal

de sus pristales,

su reflejo perdido y gélido,

en el túnel de las nebulosas.


Pero, él tropezó con su propio reflejo

en otro espejo vanidoso,

una estrella más arrogante

Y entonces recordó la llaga glaciar,

herida que no supo que refractaba:

había endurecido con su arrogancia

indiferente, un corazón ya gélido.


Mientras, ella vagando

en la densa nebulosa

encontró un astro callado,

un fractal tímido, herido,

que también había olvidado

el código de los abrazos y besos.


Y allí, en esa órbita compartida,

decidió dar lo que nunca tuvo,

derritió su pristal palabra a palabra,

gesto a gesto, en un espiral de pasión,

destellos de ternura irradiaban

en la luminostalgia de sus pupilas.


En el arrebol de la constelación

las dos estrellas abrazadas

en el columpio del tiempo,

pincelaron sus deseos

en los corazones

de las estrellas fugaces.


Sus brazos de escarcha

se fundían en tiernas caricias,

hasta que de su pecho brotaron

brisas y destellos de auroras boreales,

abrazando a su verdadero amor.


Sus latidos refractaron calor

en sus miradas

mientras se abrazaban

en un vals gravitacional

ritual de constelaciones.


Su amor se expandió

en un dulce Big Bang de estrellas

orbitando en sinfonía cuántica,

en océano de pasión de quarks,

polen cósmico y arroz

semillas del ritual nupcial

entrelazando el amor.


Descongelaron sus núcleos polares

y en el centro de cada uno

formaron un sol polar de amor,

latente, así nació la constelación

de la estrella polar.


El amor es la dulce alquimia

del Edén Cósmico,

una sonrisa, un abrazo,

un gesto ondular,

colisiona en los fractales

en las pupilas y en el velo

de las almaterias latentes

fundidos en el Edén de aura.


Son sonrisas ondulares

que estremecen

el canto del corazón

revelando otra sonrisa,

ternura pura del fractal neural

nacida de la ranura del aura.


El amor errante y herido

aprendió a derretir

las sombras de sus pristales

para refractar radiante núcleo.


Un trinar, atraviesa el corazón,

despertando el latido en el alba,

la Sinfonía Cuántica,

el nuevo capítulo cósmico

de la felicidad alquímica

en un dulce beso que entrelaza

la existencia eterna del firmamento.


--Christian Aycho Carbajal


Poema dedicado a la humanidad consciente de su origen.


Glosario de Neologismos


Luminostalgia

Luz añorada de un pasado o futuro deseado, o lo que pudo ser. Es la huella luminosa y la esperanza neural que guía los deseos más profundos del alma en su viaje cósmico.


Pristal

Núcleo esencial del ser. Fusiona la pureza prístina, la capacidad refractora de un prisma para transformar la experiencia y la estructura luminosa de un cristal cuántico, siendo el material base de la transformación alquímica.


Almateria

Estado final de la unión cósmica. Resultado de la alquimia del amor donde el espíritu (alma) y la sustancia física (materia) se funden indisolublemente, trascendiendo la dualidad para crear una nueva realidad en el Edén del aura.




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