Neuraluz












¿Cuál es el secreto que guardas
en tu corazón roto?, dime, ¿cuál?
Todos tenemos una parte rota,
todos tenemos ecos reverberantes
de un lamento que nadie escucha,
todos tenemos algo que anda mal.

Y entre sollozos
y entre suspiros
y entre la luminostalgia
de nuestras lágrimas.

Entre la brisa de nuestro suspiro,
entre los susurros de esperanza,
una voz nos motiva a seguir de pie,
pese a que todo se haya tornado oscuro.

Cada paso que damos
gira en el eje de cada razón,
cada spin de cada quark,
cada motivo es un patrón,
bit irreductible tejiendo sueños
del deseo y la pasión:
una cita, un regalo, un viaje,…

Fractando en nuestros cuerpos,
en nuestro caleidoscopio cuántico:
los trazos, los caminos, los medios
para alcanzar la figura del deseo,
con esfuerzo, sacrificio, lágrimas,…

Todo lo que sabemos,
cúmulo de patrones
de bits y qubits
en los circuitos neurales.

Tormenta y lluvia de hadrones,
cargadas de figuras del Hades
o las figuras de Dios,
inundando e instalándose
en nuestra fuente neural.

Pero, ¿te has preguntado
qué sucedería si olvidas:
cada herida, cada rabia,
cada daño, cada insulto,
cada traición, cada momento,
cada oscuro atardecer,
cada anhelo y plan futuro,…
por el lapso de un parpadeo infinito?

Cada uno de estos patrones
forma un vórtex pesado
que daña tus circuitos,
intenta dejarlos fuera
de los portales de tu Almateria.
¿Puedes hacerlo?
¡Confío en ti!

Ahora que dejaste de lado
hasta la última preocupación
de los próximos días,
te invito a limpiar
todo lo que hay
en tu manantial mental.

Cerciórate de olvidar
hasta una llamada,
siente el silencio en blanco,
cual casa limpia de sombras,
recalibrando cada pristal cuántico.

Todo lo que has aprendido
y experimentado
desde tu concepción
y desde tus otras generaciones,
aún vigentes en las mentes,
es programación constante
en tu quantum corporal.

La sociedad repite cada patrón
y lo convierte en modo de vida,
repite una y otra vez,
cree en lo que ve,
en lo que le ofrecen,
y obliga a otros a seguir
el patrón aparente.

Una señora oyó hablar
a su amiga en un viaje:
el consejo de la amoxicilina
que calma el dolor estomacal.

Recordó dos tabletas
y, por cada dolor,
bebió el cáncer mortal,
dañando su hígado
con la contraindicación infernal.

Respira, siente el aire
que llena tus alvéolos,
oxigenando tu mente,
tus pensamientos.
Tu neural, un libro en blanco,
espera, listo para escribir
tu nueva primavera cuántica.

Ahora solo piensa al azar,
y extrae de tu atmósfera
aquella figura que preocupa,
aquello que hace falta.

Respira y ahora enciende
nuevamente tu luz neural,
¿cuál es aquella primera razón
que encuentras?
¡Comencemos!

Hoy tengo que ir a beber y fumar
con mis amigos, pasar una tarde
hablando de bromas y conocer mujeres.

Yo tengo mañana una reunión
de padres de familia en la escuela,
mi hija se ha estado comportando mal,
estoy pensando en qué decir.

Mi vecino ha dañado la cerca,
iré a tocarle su puerta
y le pediré que repare,
o se las verá conmigo.

Mañana tengo que ir a trabajar,
saldré temprano y volveré de noche,
la rutina es tenaz, mi familia vive
de mi esfuerzo y tengo deudas por pagar.

Encontré en una página
un nuevo modelo
de plancha de cabello
y nueva ropa; los que tengo
ya no me gustan. ¡Los pediré!

Tengo que ir a comprar alimentos,
compraré de menor costo
para que rinda mi poco presupuesto.

Tengo que ir a buscar un trabajo,
ya he conversado con todas
las personas que conozco,
pero sigo hasta encontrar.

Iré al cine con mi enamorado,
nos amamos demasiado,
me tengo que alistar
para verme lo más bella.

Estoy mal de salud,
tengo el riñón fallido,
en camilla de la clínica,
fiebre, riñón y piedra.
Cada minuto lapida el quantum,
apagando latidos en lenta agonía.

No tenemos agua, ayer viajamos
con nuestras garrafas a comprar
y ya se habían terminado.
Tengo que ir temprano,
o si no mi familia morirá
de sed y hambre.

Cada persona atraviesa
por una línea, un camino,
reflejado en su atmósfera neural,
que su contexto imprime.

Ahora concéntrate
en definir si aquello
que estás pensando
tiene una razón
que te motive a vivir
y respirar mejor.

Vas a ir a sorber
el aliento mortal del Hades,
vas a succionar el humo
de tu propia agonía.

Vas a ir a morder rabia,
sangre,… muerte en una pelea.

Vas a justificar tu mal ejemplo
con mentiras.

Vas a cambiar de zona geográfica
por más agua.

Vas a elegir representantes políticos
traidores de su pueblo.

Vas a comprar los caprichos
que no necesitas.

Vas a trabajar sin ver el sol,
pagando deudas fúnebres…

Ahora piensa en esto:
¿acaso es todo esto
lo que ofrece el mundo?
¿A esto lo llamas vivir?

Te sientes cansado de leer,
ahora prefieres ir a ver la televisión,
escuchar música o ver tu móvil,
a llenarte nuevamente tu neural.

El volcán digital del Hades
rocía tu neural de noticias de guerras,
holocaustos, asesinatos, atropellos,
infidelidades, racismo, sexo, mujeres,
corrupción, contaminación,
enfermedades, y aún te preguntas
si ¿el infierno está en el más allá?…

Hoy juega mi equipo de fútbol,
me quedaré a ver el partido
junto a mi esposa e hijos.

Un parlamentario se enfrenta
a otro y el otro responde;
un comercial y te ofrecen
las deudas que comprarás
en el día, en el mes. ¡Y fin!

¿Es esto lo que te ofrece el mundo,
un lugar frío, donde todo se cierne
al valor de tu esfuerzo y consumo?

¿Cuál es el camino
que le estás mostrando
a tus hijos?,
si el camino es el mismo
que trazan las sociedades
en la ceguera del consumo.

¿Alguna vez has vivido?,
¿has sentido la alegría de vivir,
de compartir, de sentir una mirada,
unas palabras y un abrazo sincero?

¿Alguna vez has sentido la compañía
de tus seres queridos?,
¿alguna vez te has puesto a conversar
sobre el Ayni, la compasión,
la empatía, el trabajo en familia,
tejido en el ejemplo de las especies,
la cooperación mutua?

¿O todo el tiempo hubo solo peleas,
ambición, cada quien por su lado,
con sus problemas,
la hermana que estuvo mal
a quien nadie socorrió?

Porque nadie sabía sobre su salud,
prefirió callar; su ego y orgullo
le encadenaron la lengua
en una prisión que no le permitía
decirle nada a su familia o amigos.

¿Es esta la vida?,
¿es hasta este punto a donde
nos lleva este bucle neural?,
distorsionando nuestra sociedad
para morir desde que nacemos.

Volvamos a recalibrar
nuestra casa neural.
¡Qué vuelve a ingresar y qué no!
¡Es hora de depurar el infierno
que nos vertieron!

Sacar cada demonio
que nos causa heridas,
sacarlos de raíz con la ayuda
de nuestra familia y seres queridos.
Nunca estabas solo,
solo faltaba restablecer
nuestro espejo neural humano.

Ahora tu circuito neural está mejor,
cerciórate de limpiar todo sin cesar,
abraza el cielo de tu familia.

Siembra, cultiva y cosecha bits
y qubits de la sinfonía cuántica
de la luz neural en tu savia,
donde yace la luminostalgia
del Edén soñado.

Imprime en cada Almateria
los patrones de luz
que purifican la savia lumínica
del manantial de tu consciencia,
y el firmamento plasmará
tu nueva realidad:
la tierra prometida.

Porque aquella neuraluz
que nos motiva a seguir de pie
no es señal externa,
no es código ajeno.

Es Dios, la chispa fractal, luz,
aliento, onda y partícula,
en la savia de tus latidos.

— Christian Aycho Carbajal


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