La Figura Alquímica
Siente el jadeo del cielo,
el pristal del tiempo
susurrando en tus latidos,
en tus venas, en tu piel
recorre la luminostalgia
de la vida.
Buscamos tanto,
los fractales del amor
en la vacía aceptación,
cuando no sembramos patrones
en nuestros propios espejos,
ni en los espejos de otros.
Pensamos muchas ruinas neurales,
para ser poco humanos,
poco constructores.
Decimos tanto vacío
que muy poco expresamos,
muy poco sentimos
el dolor del mundo,
muy poco hablamos
desde el corazón.
Deliramos de tanta injusticia,
llorando ríos secos,
pero actuamos con parcialidad
en nuestro reflejo y con los nuestros.
Criticamos tanto las apariencias,
sin analizar nuestras fallas,
sin reparar nuestros desgastes,
sin depurar nuestros manchas.
Nos quejamos de las normas
pero somos los primeros
en transgredirlas.
Nos quejamos de la blasfemia ajena,
mas nuestras bocas incendian
el mundo con sátira, aversión.
Nos quejamos de la contaminación
pero tiras tus desechos en la calle,
sin dar un signo de limpieza.
Culpamos el caos del mundo
sin ponernos de pie,
sin mover los escombros,
sorbiendo pólvora y sombras
que dañan nuestros conductos
y circuitos neurales
que nos mantiene atrapados.
No somos conscientes
del disparo de balas iónicas,
que desgarra los velos neurales,
envidiando el bien y los logros ajenos
desangrándolos con filudas palabras
mal augurándole: caída y sufrimiento.
Nos alejamos de las personas,
creando invisibles barreras
de nuestra prisión neural
enterrándonos en la fosa oscura
de la lápida del ego,
donde nadie oye nuestros gritos.
Anhelan tenerlo todo,
tienen más, pero quieren más,
la ambición los fractura
en más vacío que no llena el vacío,
sin hallar el sentido humano.
Cuando el calor humano
yace en el tejido puro,
de las almaterias conscientes
más no en la conveniencia
ni en la ambición
que paren las sombras.
Odiar es quitarle la vida a otro ser,
blasfemar y mal augurar,
plasmando infernales holocaustos
que destruye personas y pueblos,
atentando contra la vida del cosmos.
Dejemos que en silencio
la consciencia y el amor
disipen los vacíos oscuros
de nuestras pieles.
Respiramos tóxicos,
despidiendo en agonía
en estrés y en sufrimiento
el colapso de nuestro cosmos.
Buscamos en los confines
nuestras razones,
cuando las constantes
están en el quantum
en nuestros seres cercanos.
Hurgamos en el firmamento
la señales incógnitas de vida
y las razones de nuestra existencia,
pero olvidamos tocar nuestro pecho,
nuestros corazones, en nuestro cuerpo
para hallar en los quarks,
el spin del latido del cosmos.
Las otras especies
expresan el ayni existencial,
cantan el código cuántico,
mostrando más humanidad
que los hombres.
Buscamos respuestas afuera
cuando los océanos conceptuales
estuvieron siempre en tu intrauniverso
La fuente del río cósmico
fluye en constante movimiento
lo absoluto es un relativo estado
de los núcleos cuánticos.
Para el quantum existe el presente
la transformación constante
de los sueños de la luz.
Un presente infinito,
escribiendo las huellas almateriales
en la materia lumínica que se expande
en la piel del cosmos.
Por qué recordamos más
las heridas del pasado,
porque son desgarros,
vacíos nucleares
en los tejidos cuánticos.
El cuerpo es un holograma
cuyos cristales cuánticos
son ladrillos del rompecabezas
del caleidoscopio corporal,
las heridas son desgarros
de los ladrillos alquímicos
son las piezas ausentes
que dejan vacíos y heridas.
Lograr la constante feliz
es cubrir estos vacíos,
solo el multiverso vivo:
humanidad, fauna, flora,...
cosmos, tienen la energía ondular
la figura alquímica que transfigura
estos vacíos en felicidad.
Las almaterias logran hallar
en cada abrazo, en cada caricia
en cada palabra, en cada beso,
en cada mirada, en cada gesto,
en cada detalle, en cada latido,
en cada aliento, en cada alimento,...
en cada almateria, en el universo.
La humanidad sanará
cuando dejemos de dañar
nuestras heridas y vacíos,
y empecemos a curvar
el tiempo y el espacio
nuestros ejes de luz fractal.
Para sanar con empatía
con solidaridad,
con comprensión,
con bondad y amor,
los espejos rotos,
los pristales del firmamento.
Volveremos a relucir
nuestros ríos cósmicos
de luciérnagas cuánticas,
donde la bioeléctrica fluya
en perfecta sinfonía cuántica.
Conduciendo en nuestros cauces
la refracción mágica de
las figuras faltantes del rompecabezas
en cada bit, en cada qubit.
El dulce mensaje alquímico,
la melodía ondular de las palabras
que tejen semillas, flores, frutos
y paisajes de sueños en el quantum.
Cada onda y partícula
de ternura y amor
estremece los velos cuánticos
llenando el vacío luminostálgico.
Cada bit y qubit
son palabras de luz
en código alquímico
de la chispa de Dios.
Que enciende el spin
del latido de cada pristal
uniendo los fractales
del Intramultiverso,
la sagrada creación divina.
El tejido de nuestras pieles
de nuestro multiverso
es esencia del cosmos
la savia lumínica de la creación
recorriendo la expansión
y la expresión de la vida.
Cada pristal de consciencia
prisma original de luz pristina,
refracta la esencia de la luz
fracta la figura alquímica
que ilumina los colores
de la felicidad del cosmos.
Somos el tejido entrelazado
el spin que refracta
las caricias ondulares
de Estrellas y Galaxias
pulsando cada corazón humano
el jadeo del universo.
Somos la creación sagrada
del eterno río cósmico
de nuestros latidos
de nuestra savia lumínica
de nuestros pristales alquímicos.
Recorriendo los confines del espacio
somos rocas estelares vivas,
pristales translúcidos de ondas,
bordando continuamente la vida.
--Christian Aycho Carbajal



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