El Salto Cuántico
















En el vals del tiempo
los besos de olas
acarician el rostro
de las cuerdas
de cada intramultiverso.

Cada latido libre
pristal sin sombras
alegría radiante
contribuye:
a la Sinfonía Cuántica
a la Sinfonía Cósmica.

El latido feliz, es pureza 
clímax sostenido 
de la melodía etérea
en el sueño, 
en la voz 
hacia los fractales cuánticos
de los microcosmos internos.

Cada núcleo escalar
es espiral latente
de cada caleidoscopio 
de cada almateria
de cada ser pulsante.

Late ondas y partículas 
en el quantum
en cada cuerpo estelar.

El alma, chispa energética
el software existencial
codificado por Dios,
para el viaje cósmico.

La energía, 
chispa que trasciende
cada cristal 
del multiverso.

Cada cuerpo cósmico 
a través del tiempo
a través del desgaste 
de las baterías estelares,
concluye su existencia
transfiriendo el alma
a otro nuevo núcleo.

Un cuerpo a punto de morir
emigra a otro a espacio
a otro núcleo a punto de concebir,
el viaje es energético.

La excitación bioeléctrica
de los padres estelares
crea un campo electromagnético
para atraer a la chispa,
hacia su nuevo núcleo.

La trama multiversal de almaterias
es de amplio espectro
que trasciende constelaciones,
el nuevo hijo porta caracteres
de cada qubit genocuántico
de los padres.

Mas las fuerzas cósmicas
de cada punto galáctico
imprimen la visión y misión
en su caleidoscopio neural y
en cada quark de su almateria.

El ser humano y todo ser vivo
es la construcción cuántica
del mismo cosmos.

Pero un error deviene
en ruptura del cada latido,
los obstáculos irrumpen
en el viaje cuántico 
en estrellas titilantes
en el agonía del cuerpo
en el infierno.

El sufrimiento
energética, es frío,
es vacío y ausencia 
del mismo entrelazo
de las almaterias.

Todas las especies
viven en sociedades,
vivir en soledad
es suicidio letal.

El ego no es un sentimiento,
es síntoma del colapso,
cada malestar o enfermedad
es el eco fractal apagándose
en las paredes de cada almateria.

El amor, radiante energía iónica
viaja en la brisa de los velos
a través de los conductos sorbentes
pupilas, oídos, piel,...

El amor cura el aliento
de cada ser vacío,
el salto cuántico
reviviendo el latido
de un cuerpo decaído.

Todos renacemos en el amor,
morimos en cuerpo,
dejando el mundo
de aquellos rostros
que tanto amamos.

Y nacemos otra vez
en el amor,
en la eternidad,
en el renacimiento divino.

Somos los migrantes eternos
del cosmos, hoy estamos aquí
mañana no lo sé, tú escribes
tu destino, el mundo superpone
en tus pies cada curvatura
del Edén Cósmico.

Prepárate para el salto cuántico!
Deja en cada quantum,
la huella ígnea de tu chispa.
Sé, el alma que abraza cada latido.

Haz vibrar tu intrauniverso,
ayuda a todos a la alquimia;
refracta tu luz de amor 
en cada pristal del multiverso.

Con cada susurro,
con cada suspiro
con cada paso
con luminostalgia
dejamos que se vayan
muchos de nuestros seres
a trascender los confines
de cada astro,...
de cada supernova.

El amor se desliza 
y se desplaza 
en la savia lumínica
de cada corazón
de cada quark 
de cada centro galáctico
es el mismo tiempo 
es la misma luz...

Trenzando cada latido del éter 
delineando alas 
en el firmamento edénico,
acariciando las plumas de los cisnes 
susurrando poemas 
en los portales cuánticos
en los corazones y
en los ojos del universo.

El río cuántico
que fluye en el xilema 
de cada árbol estelar
en cada vena y arteria
en cada campo magnético 
el viaje del amor,
de la chispa maestra.

La partitura cósmica,
fractadas en cada hoja, 
en cada flor,
en cada frutos,
en cada semilla,.. 
en estrellas y galaxias.

El ADN imprimiendo 
en el pristal del tiempo-luz 
el suspiro eterno de Dios.

--Christian Aycho Carbajal


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