Sílabas Vacías












Hay auroras sin sol,

estrellas en nebulosas

eclipsando latidos 

en pasos errantes

lindando los confines.


Cada susurro, 

cada sílaba celestial 

colisionan su nombre 

en el vacío del fractal roto

envuelto en supermasivo.


Hubiera sido mejor, 

no conocerte,

pero hay fuerzas inevitables

que tuercen el corazón 

cuando menos lo esperas.


Pero aquí estoy, 

reverberando la luz 

de tu semblante 

con sílabas quebradas.


Planeamos nuestro despliegue, 

el viaje de ensueño a tu lado, 

pero preferiste soltarme, 

dejándome solo 

atravesando la infernal tempestad 

de tus sombras.


Dime ¿cómo estás?

y te diré,...

me siento tan bien

desde el último día, 

porque aquel día,...

morí.


Escribí cada verso, 

cada sílaba 

en el suspenso de mis latidos

con mágica serotonina

con cada latido bioeléctrico

con cada pulso alquímico.


Él, era el poeta 

que escribió el poema

en sus ojos, 

en sus labios,

en las sombras de su silueta 

en el lienzo de su silencio 

que susurró: ella jamás existió.


Te dibujé en el firmamento 

en las estrellas junto a mí

narrando poemas cósmicos

con nuestros nombres,

ahora solo veo mi reflejo

en la fuente de los deseos.


Até el cielo de tus ojos 

a los spins de mis latidos

pero decidiste 

romper mi universo.


Las palabras dicen poco,

prefiero sonreír en tus reflejos

abrazarte en lenguaje cuántico

y revelar que estoy hecho para ti.


Estoy ahogado en el trinar

en las cenizas de los gorriones 

que tus manos incendiaron

en las sombras de tu adiós.


Juglar ingenuo de tu idolatría,

fracté cada latido de caricias

ternura y devoción en tus mejillas

para recibir amnesia y abismo.


Quisiera ser el último suspiro

que di antes de conocerte,

que se disipe de mi piel,

dejando estas heridas

que dejaron tus estigmas.


Quizás eras solo un punto

en el espacio-tiempo,

quizás era solo poesía

en tinta ahogada,

y yo,

las sílabas rotas

en cada lágrima.


¡Te extraño!

en la luminostalgia, 

en la angustia alquímica

de tu sonrisa, de tu voz,...

en la habitación de mi mente,

tengo un nudo en la garganta

lo siento, por no borrarte.


Quisiera encontrarte 

para liberar las últimas palabras,

para cantarte cada verso titilante,

que refractan mis latidos 

en profundo llanto

por tu semblante.


Cómo desearía volver en el tiempo

para tomar el primer vuelo contigo

rumbo a los felices confines del infinito.


Pero decidiste apagar 

mi sinfonía cuántica,

desgarrando mi garganta

en la noche de tus silencios.


Sabiendo la definición del amor

me aferré a su significado

y al verbo, pero tú, decidiste

borrar mi diccionario

mi rostro y mi cuerpo.


Jamás creí en cuentos de hadas,

tú me enseñaste

que el amor es un cuento

con un final imaginario

colmado de lecciones tristes.


Aprendí a amar el arco

de tu estrella fugaz,

a descifrar los quarks

de cada supernova de tus ojos 

Y así, aprendí también a naufragar

remando hacia el núcleo de tu olvido


Quisiera cantar el adiós

más triste del universo,

que borró mis sonrisas

y el lienzo de mi multiverso,

para recordar que tu amor

no duele, no hiere, y que

nunca jamás existió.


El más bonito recuerdo 

que dejaste en mí, 

es haberme enseñado

a mantenerme en pie

en el curso de mis sueños.


Nunca perdí la órbita

de mirar adelante 

pese a haber perdido tus luceros.


Ahora mi universo

gira en torno a los ejes

del camino sin tus pasos,

del verso erosionado 

en la lápida del silencio

que aún canta tu nombre 

en la eternidad.


--Christian Aycho Carbajal 




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