Antídoto de Luz
Las ondas queman
la piel vítrea del Quantum,
opacan el lienzo
de la memoria samaritana
y oscurecen la conciencia.
Es ahí donde el cuerpo
camina con el piloto
de la conciencia
vendado y amordazado.
Allí hacen que los quarks
no pristalen el reflejo
del espejo cuántico
de la ilusión etérea.
La conciencia
no es solo la mente,
es todo el cuerpo
funcionando como un todo,
un sistema completo.
Una estrella,
un velo integral
con un núcleo
y una sinapsis
que opera en todo
el cuerpo.
El ser humano produce
el elíxir de su existencia
en los huesos del cuerpo,
en el éter carmesí
que recorre cada conducto.
La conciencia
es cada tejido del cuerpo.
Si los núcleos fallan
o mueren, inicia el dolor,
la torsión de cada tejido
de nuestro intrauniverso.
Las larvas sombrías,
hechas de ondas
o materia química,
son contraalimentos.
Las sombras del mal
ingresan al intrauniverso
por nuestros portales o vórtices,
opacan los pristales celulares
de la conciencia.
Es necesario reconocer
la causa de un dolor,
de dónde proviene
y en dónde duele.
La cura del contraalimento
son los alimentos que curan
y nutren la almateria.
La cura de las ondas sombrías
son las ondas sinfónicas
que sincronizan la luz
y el brillo en cada quark.
Las ondas humanas
del tejido cuántico,
el entrelazo cuántico social,
expresado en el abrazo,
en la conexión del diálogo
y el intercambio ondular,
en la expresión del amor,
de la amistad,la empatía.
Todos los seres
sorbemos ondas
de modo sensorial,
deleitando el elíxir
alquímico nutricional,
o las sombras
de modo accidental.
Cuando la luz de los cristales
se opaca, la conciencia
opera en la noche,
dañando su cuerpo,
dañando otros cuerpos.
No existe la inconsciencia,
solo la contaminación
de los cristales,
que tienen que ser depurados.
La luz etérea que purifica
los pristales cuánticos
son las ondas esenciales
condensadas en materia
y en ondas de partículas.
Aquella luz que enciende
la conciencia, dilucidando
los cristales neurales
y celulares del caleidoscopio
de nuestra almateria, es Dios.
—Christian Aycho Carbajal
Dedicado a la humanidad.



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