La XV Sinfonía Cuántica













Cantan los ángeles 

en la voz de las almas,

agradecen el alimento

que alienta el corazón

donde late el sello 

de su esencia, 

de su nombre...

 

Se desliza el polen en la brisa, 

en la lluvia sutil,

caen las semillas

en los pristales

de las rosas supernovas,

 

Caen cual cometas 

al encuentro nuclear

para germinar el fruto

la semilla y la raíz

del tiempo hecho luz,

que volverá a expandirse

en la multiplicación...

 

Colisionan en amoroso abrazo,

el entrelazo bioeléctrico 

late fusionándose

en ritmo de latidos

vibrando la piel

de las cuerdas cósmicas.

 

Entonando la sagrada sinfonía 

de quantum y alma,

almateria latente

sincronizando

con otras almaterias 

el canto eterno a la vida.

 

La melodía que resuena

en el vientre del tiempo,

pulsando en cada conducto

la savia lumínico alquímica

néctar, miel y elíxir bioeléctrico 

el reflejo y eco de las estrellas.

 

El eterno viaje

en el Quantum,

en la constelación,

es un río de múltiples conductos, 

donde las almas cumplen 

misiones espaciales en cada ciclo.

 

La misión de la vida,

la misión existencial 

de dar a luz el tiempo,

las estrellas del Big Bang 

que persisten sin cesar.

 

¿Dónde estás ahora?

El tiempo rozó tu piel,

el fotógrafo del tiempo

ha bebido cada eco

de tu alquimia estelar,

capturando en tus recuerdos 

la historia de tus latidos,

 

Aquellos recuerdos del amor

donde un abrazo cálido, 

una caricia angelical 

un beso apasionado, 

 

Donde radiantes miradas

de las estrellas

se funden plasmando,

la constante vital 

en suspiros del universo, 

que laten por ti.

 

Dios envía al viajero cósmico

tu almateria, tu ser

en su nave interquanticósmica,

con membranas espaciales 

que traspasan los vórtices

de cada cubo cuántico:

somos cada almateria.

 

Unas vuelan por el cielo

en la piel estelar

abrazadas a sus alas;

otras ruedan en los suelos

germinando en el entrelazo.

 

Crecen en el Edén soñado,

En el pliegue de la Pachamama;

otras crecen en el nido,

otras en el vientre de Mamá.

 

Eres el núcleo fulgente,

un latido encapsulado

que vino al mundo

para reproducir

el canto estelar

de la existencia.

 

Tu almateria es un multiverso 

de imágenes y patrones,

un océano de pristales 

que archivan el viaje 

de las chispas fugaces,

las luciérnagas de Dios.

 

Es la almateria,

el mármol animado

que piensa en el reflejo

de su consciencia.

 

Es su rostro, sus mejillas,

sus pestañas, sus pupilas...

la refracción mágica

del encanto estelar;

 

La semilla, un cosmos

dentro de otros mundos;

una bella escultura

tallada por Dios.

 

La vida se mide

en el latímetro:

mide tu constante existencial 

cada pulso samaritano,

cada segundo ondular.

 

Cada giro, cada spin,

ayudan a tu almateria 

y a tu prójimo cuántico

a cruzar el camino multiversal.

 

Jamás has estado solo:

dentro de ti, 

late un multiverso 

de galaxias, 

el éter de la aurora

el canto del firmamento.

 

Tejen la alquimia energética 

en ilusiones de luz 

que vibra traspasando 

la rendija sutil

de tus pupilas melodiosas.

 

Aquellos vórtices 

que sorben los patrones

que descifra el quark neural

el pristal, el espejo de Dios.

 

Son tus células,

cápsulas cuánticas

que analizan la historia

rota en colisiones de hadrones,

cifrado y descifrando 

cada herida y cada alegría

para forjar la estrella vibrante.

 

Para beber el agua del pozo

donde solo yace un desierto 

se necesitan varias constantes

abstractas, ideas en manifestación 

 

De la sed, brota el deseo

la idea de encontrar agua,

para cavar profundo

usando técnicas, tecnologías,

materiales y un balde.

 

La otra razón es la utilidad 

del agua, que pasa 

por el conducto 

de la consciencia.

 

Transfigurándose 

en bondad, ayuda 

al reflejo del latido,

o en ego, ambición, 

la miseria que mata 

de sed y aliento 

en holocausto cuántico.

 

Dios es la energía cuántica

que enciende cada neutrino,

cada gluon, ...cada quark,

cada átomo...nada es casual.

 

Dios es el agua del pozo,

una idea abstracta,

pero muy pocos logran

descifrar la razón

que mueve las hélices

del corazón de la nave.

 

Un suspiro hondo:

Dios vibra en ti.

Imagina cada camino,

tus pies moviéndose,

cada Quantum opera 

en tu ser para llevarte

a la cima existencial 

tu visión es Dios.

 

En el núcleo de cada estrella

Dios codificó la fuente matriz

la partitura que delinea 

el lienzo del Edén Cósmico.

 

La tejió en la piel del quark

en cantos, susurros, jadeos,

latidos, versos, trinos, gorjeos, 

goteos, chasquidos, zumbidos, ...

murmullos y cantos de hadrones, 

de pulsos estelares...

 

En el río vibrante de cada galaxia

donde coexisten multiversos 

en las hebras de la felicidad 

en la eternidad existencial 

en el canto a la vida, 

porque la vida, es Dios.

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