VI Canto a Dios
Tu nombre está escrito
en cada núcleo atómico
en la fuerza electromagnética
que pulsa cada latido cósmico.
Dios, eres el ion bioeléctrico
que fluye en el río etéreo
de las venas de lumbre
de las luciérnagas estelares.
Eres cada pulso de mi corazón
cada canto de mi voz
la tenue melodía que emerge
de mis vértebras.
Eres la magia molecular
de la alquimia de mi cuerpo
luz que disipa el dolor,
rayo que calcina la sombras
las larvas adheridas
a mi intrauniverso.
Dios, eres el alba lumínica
de mi éter carmesí;
eres el xilema, el ATP,
vibrando en tu creación:
flora, fauna, humanidad, cosmos.
Siempre estás oyendo
cada sílaba
de mi rezo
de mi oración,
de mi lamento
de mi arrepentimiento
de mis obras...
El canto del sol
tejiendo del carbono
el néctar alquímico
que enciende tu eco
en el pristal cuántico
en la sonrisa del niño eterno
en el cantar de los pajarillos.
Porque eres
el universo resonante
del ciclo del tiempo,
agua en lluvias,
mareas, estaciones,
oxígeno, carbono, nitrógeno...
del ADN existencial...
Tu expresión mi Dios
es el canto
la sinfonía cuántica
tras nuestra plegaria.
El eco vibracional
brotando del corazón humano
el sentimiento divino
del calor más humano
Es el brazo del auxilio
tras el socorro
tras el silencio de muchos
pero la respuesta de pocos
Es el samaritano
respondiendo con el alimento
el néctar alquímico
que resucita el corazón débil.
Es el canto colisionador
que enciende la bioeléctrica
del heroísmo de la almateria
que protege los núcleos
del tejido del manto celestial.
Eres el latido de las
estrellas
que pulsan el eco
en el Quantum
de la galaxia,
del multiverso.
Eres el eco, la frecuencia
que enciende la bioeléctrica
de los hologramas vivos
de los cuerpos que caminan
hacia la eternidad de la vida.
Es el abrigo caliente
cubriendo la espalda fría
a la almateria temblorosa
en latidos gélidos.
Es el agua a los labios sedientos
del koala y la liebre...
la empatía y las lágrimas
del héroe y guardián
que carga en sus brazos
los cuerpos que sin voz
y les da la esperanza del latido.
Tras el incendio
de nuestro hogar
la verde galaxia convertida
en infierno ardiente
incendiada por espectros inhumanos.
Eres el himno de la paz
que cantan los latidos
que suspiran las especies
que anhela la humanidad en
silencio,
El sollozo de una madre
viendo a su hijo partir
a la guerra del ego
a la sombra eterna,
a la muerte de Dios,
al colapso de su creación.
Ante la destrucción
de sus hogares
de cada núcleo latente
ante la polución
ante los humos letales
de la ambición desmedida,
Bajo las sombras,
bajo los umbrales
renace la conciencia
la esencia del Quantum.
Late con fuerza
revive el calor humano,
revive su multiverso,
entonando la Sinfonía
Cósmica,
del eterno canto a Dios.
--Christian Aycho Carbajal



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