Trama Existencial
En los confines del vasto
multiverso interdimensional,
donde la existencia
es una fuente eterna
yace un río vibrante de luz
que emana de cada
corazón galáctico,
He aquí, donde
los cuerpos estelares
seres nacen, mueren
y vuelven a renacer.
Es un ciclo eterno
de la relatividad cuántica
de la materia que
se transforma
bajo el golpe iónico
de la energía estelar.
Las almas viajan
en cuerpos, en giros
segmentados en ciclos,
cual estrellas fugaces,
en capas de especies
humanos, aves,
abejas, hormigas...
Vibran los pulsos
que los enlazan,
dejando un huella de luz
en la memoria cósmica
en el quantum
del infinito éter.
La energía emana
de las estrellas,
de las galaxias
del cosmos,
delinea cada latido.
de las luciérnagas Cósmicas.
Conecta los nudos
con los conductos
donde fluye
el sagrado río bioeléctrico
la savia lumínica
el elíxir existencial
que enciende la luz estelar
el latido que anima
cada holograma
cada ser vivo.
La existencia
del ser humano
y de las especies
no es un misterio,
es una realidad nuclear
en constante intercambio
de almas en cuerpos
que la causalidad los enlaza.
La vida es un flujo de pulsos
de ondas de luz, calor, energía,
y baterías estelares, somos
el alimento que habla
en la voz de pulsos bioeléctricos.
El tejido de los velos estelares
que gluones y iones
electromagnéticos
unen protones, neutrones,
electrones, átomos,
moléculas, células,...
en complejos sistemas alquímicos
para latir en la expansión
y la perpetuidad de la vida.
Somos estrellas que laten
la energía atómica
con diferentes rostros,
pero con el mismo fin estelar:
continuar el latido
de la existencia.
Cada especie anuda
late en una capa,
un velo cuántico
que los une, la trama
del entrelazo cuántico.
Pero ante este velo
existen interconexiones
con otros velos,
unidos por la fuerza
del entrelazo cuántico..
La excitación sexual
de las especies,
consiste en una explosión
nuclear de la multiplicación.
Genera pulsos que activan
al óvulo-cuerpo estelar
y a los espermatozoides-cometas
en la danza cósmica
en la sinfonía cuántica.
Los pulsos en el ADN
generan un nuevo nudo,
un campo bioeléctrico
que enlaza los iones
de la transcripción cuántica
de las hebras del cromosoma.
La excitación neural
neuroalquímica
produce un nudo
un campo electromagnético
que atrae a la chispa
del alma desde otro punto,
para la generación
y transcripción del nuevo ser,
El velo cuántico de seres vivos
está interconectado a otros
multiversos de seres.
El alma viaja del cuerpo
que dejó de existir
en esta inmensa red,
atraída por los nuevos nudos,
por nuevos seres por concebir.
El Quantum es el hilo de cristales,
el pristal, el prisma, pristino
del cristal cuántico, el espejo
que guarda los patrones reflejo
del sello del alma
en un cuerpo anterior.
La energía bioeléctrica
une cada pristal cuántico
y a través de este
fluye el alma en libertad.
Es el susurro divino
de un sistema cósmico
integrado en sagrado algoritmo
que reconfigura los sensores
y la alquimia en los pristales,
la comunicación de luz
de los neuroalquímicos
y el ATP del nuevo cuerpo.
Cada cuerpo está enlazado
a un alma desde su concepción
hasta su muerte, una almateria.
Puede morir el cuerpo,
el alma instalarse
en un nuevo germen
pero los cristales cuánticos
custodian la memoria.
Pero esta concepción
pasa por un filtro intencional
a través del reflejo del quantum
que cifra la historia del alma
en el cuerpo pasado.
Devolviendo las sombras
o la luz en el nuevo cuerpo
donde se posa el alma,
guiando el alma
a su nuevo cuerpo
en la red interdimensional.
El reflejo, la huella del alma,
queda grabada en el Quantum,
recordándole su lugar
y su esencia en el cosmos.
La tarea del almateria
en el quantum es custodiar
y proteger la luz bioeléctrica
de la vida, del latido,
para continuar su viaje.
Es el alma
el eterno viajero cósmico
que forja en la almateria
el despliegue del algoritmo
la expresión de su matriz
en la nave interestelar.
He aquí, el galáctico ser
pincela la Sinfonía cuántica
y pinta el lienzo del tiempo
en el cosmos revela su historia
teje en el velo de la existencia
su consciencia.
Respira la evolución de su esencia
latiendo el eco del latido del universo,
o muere en su involución
la danza del caos del infierno
del holocausto cuántico-cósmico.
--Christian Aycho Carbajal



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