La Guerra del Intramultiverso













Hola, bienvenido al cosmos,

un mundo enigmático, 

de secretos que yacen 

en las dimensiones que no vemos,

que siempre estuvieron aquí

en tu pecho, en tus huesos...


Si la dolorosa angustia 

ahoga tu esofago,

mientras contemplas el horizonte,

desde tu ventana quantugráfica

o desde los vórtices digitales.


Supermasivos infernales

devoran cuerpos, almaterias:

humanos, aves, peces,...

todos cayendo,

células, moléculas,...

todo desintegrándose,

en el vacío.


Se caen los muros,

escenas desgarradoras

funden tus manos 

en tu mentón, 

en tus labios

tu aliento se quiebra,

en jadeos tensos.


Por aquellas voces 

que se ahogan

en gritos rotos y áfonos,

tras el pristal,  

por la crisis,

por las sequías

por las guerras,

por la contaminación,...

lo que duele, 

lo que tuerce...,


Pero ahora,

es momento de viajar 

a tu mundo.


A aquella multidimensión, 

donde tú, con tu rostro

reflejas en tus espejos

interdimensionales, 

en el prisma de tus quarks, 

la energía condensada,

con un guiño cuántico.


Tú, ¡sí tú, tú lideras!

está gran batalla épica

de tu cuerpo, 

de tu almateria,

de tu existencia.


El cuerpo humano,

una maravilla enigmática,

un multiverso completo,

la expresión galáctica 

en el quantum.


En tu cuerpo existen 

portales por donde ingresan

y salen, partículas y ondas

de energía y materia,

tus baterías estelares.


Protege y cura tus portales

tus conductos cuánticos;

espectros buscan sumirte

en un infierno y apagarte.


Tus pupilas, tu boca, tu nariz,

oídos, tus conductos lagrimales,

los orificios de tu velo dérmico, 

tus orificios íntimos, el recto.


Cada alimento que ingresa

por tus conductos alquímicos

es transfigurado mágicamente 

de materia a energía.


En tu intramultiverso

tus células desintegran

a nivel molecular-cuántico

la materia, trasmutándola en ATP,


Las chispa enciende galaxias, 

el vacío apaga constelaciones, 

en disfunción y defunción celular,

la batería celular que enciende

tu existencia en el cosmos.


No comas para saciar tu estómago,

elige nutrir tu almateria,

restaurando el funcionamiento íntegro 

de sus unidades escalares:

quarks, átomos, moléculas, células.


Alimenta tu cuerpo

con la materia, 

con las ondas

para ganar batallas épicas

que se proyectan desde tus quarks,

al multiverso externo.


Nuestra galaxia neural

germina células neuroalquímicas

que operan con la bioeléctrica cuántica

para gobernar nuestra almateria;

almacenan y procesan la información

en respuestas intra y extramultiversales.


Los sueños son premoniciones,

comunicación o advertencias

de la multidimensión del ser;

es la comunicación cuántica,

los ecos del pristal cuántico.


Es la expresión neural

mediante imágenes humanas

para entendimiento inmersivo,

los mensajes de auxilio o gloria.


Las batallas épicas de las células

contra los espectros invasores

por la ingesta de espectros:

drogas, alcohol, ponzoña o heridas

que distorsionan tu atmósfera neural

en síntomas de dolor, relajación,

o muerte infernal, lenta o súbita.


Aquellas batallas que se expresan

en tu holograma físico: el vigor,

la inteligencia y la conciencia, 

la ingenuidad, la incomprensión

a escala humana, en tus velos sociales.


Todo está interconectado en velos,

en tejido del entrelazo nuclear

de especies homogéneas, en un

vasto ecosistema multiversal.


La almateria es un todo,

un holograma cuántico,

tejido por velos que componen

la expansión de sus quarks

en un sistema intragaláctico 

inteligente.


Una simple falla

en la seguridad de los portales

desencadena el ingreso de

parásitos o larvas sombrías

que afectan el funcionamiento.


Lo que conlleva a cerrar

todo el esfuerzo interno

en rastrear el mal,

enviando las fuerzas de defensa

para luchar hasta desintegrar

los espectros del Hades.


Las células se comunican

en lenguaje bioeléctrico 

en neuroalquimia de pulsos,

sean células o neuronas.


Las células intervienen

con la energía proveída,

con el alimento celular.

El triunfo de esta batalla,

de esta lucha interna continua,

lo gana quien se alimenta bien.


Las guerras del intramultiverso

se ganan con energía limpia

y con los patrones neuroalquímicos

en estado pristalizado; la información

son ondas y pulsos con intención.


La información es materia,

no es un suspiro abstracto;

puede torsionar o ralentizar

el funcionamiento de los núcleos,

ya sea causando pavor, terror,

miedo, aflicción, empatía...


El pensamiento es tangible

a escala cuántica; son partículas

que se funden en la bioeléctrica

del quantum, generando reacciones

o alteraciones de respuesta

neuroalquímica que replica el estímulo

en el caleidoscopio del cuerpo.


Estas reacciones conllevan al cuerpo

a tomar los rumbos que la intención guía.

El cuerpo obedece a la programación

que el otro sujeto ha fundido

en tu galaxia neuralquímica:

«¡Come esta manzana, te relajará!».


Y cuando tu almateria opta por comer,

asimila y corrobora esta verdad,

pero es demasiado tarde,

el cuerpo presenta síntomas de agonía.


Se activa el infierno cuántico,

todas las funciones bioeléctricas 

se apagan, 


Pero, más triste es 

la muerte sin hijos,

es el fin existencial,

donde se rompe el hilo 

del linaje del ARN y ADN,

quebrando la sinfonía cuántica,

comió el fruto del engaño 

del espectro condensado.


Hay guerras que se ganan

desde tu Intramultiverso,

despertando tu conciencia,

tu inteligencia estelar,

que construye el presente

evolutivo diferente

de nuestra humanidad.


Es hora de ver nuestro reflejo,

nuestro espejo cuántico,

cada esquina de nuestra estrella,

hojear nuestra memoria neural,

buscar la basura estelar.


Limpiemos nuestro templo,

nuestra maravillosa almateria,

nuestra esencia, depurando

y purgando lo que ingresa

por nuestros portales.


Tu alimento y la información

que llevas en la cuchara

el fruto, el pan que masticas,

y el universo fotondular 

que vibran en tus tímpanos

y en tus pupilas, 

en el velo cuántico 

son partículas tangibles.


Ten cuidado con tu almateria;

es tu expresión, tus fonos y fonemas,

tu consciencia, tus pristales cuánticos

que preservan tu esencia humana.


—Christian Aycho Carbajal



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