Virus del Bucle
La humanidad vive
sumida en un océano
de luces y sombras,
somos corresponsables
de nuestro destino.
Mas, hay barcas del Hades
surcando la atmósfera
succionando el elíxir de luz
que asfixia a los hombres.
Espectros que liban
el estrés, el sudor,
los miedos, los sufrimientos,
cada latido humano;
los sueños existenciales
hasta succionar
su último aliento de luz.
El Hades, desde su barca,
vertió en el océano
aquellas sombras, demonios,
parásitos, virus, larvas,
contaminando los pristales
del latido existencial.
Astillando la belleza sublime
de la vida, del multiverso,
gangrenando y marchitando
los códigos cuánticos
de las luciérnagas cósmicas.
Aniquilando el pulmón cósmico,
y la fuente del aliento lumínico,
desarraigando árboles,
contaminando los manantiales
donde liban las sedientas almaterias:
ciervos, humanos, palomas...
Despojándoles de sus hábitats,
de sus tejidos cuántico-sociales,
que los constriñen hasta asfixiarlos
y apagarles sus luces.
Estos algoritmos malditos
sumen a la humanidad
al límite, cual almaterias
prisioneras del cubo gris,
inoculando savia infernal
que se funde en la sangre.
Aquellos espectros,
virus fatal que nos sume
en el bucle, la prisión
programada en la sinapsis,
si tu mente repite este eco,
el virus se apodera de ti:
"si yo no lo tengo,
tampoco tú lo tendrás".
El problema no es,
solo el virus o algoritmo
que nos abisma en el bucle,
el problema es habernos
acostumbrado a este espectro.
La falla del sistema
es llegar a abrazar
el bug, código error,
es habernos tatuado
en el corazón a las sombras,
cual si fuera una constante
del placer de vivir.
Cual si fuera un adorno
en los labios,
o cual flor en el latido,
aquel turbio espectro demoníaco
que retuerce rostros
de sus víctimas en esperpentos
de su demoníaco reflejo.
Este océano gris,
velo sombrío
o nebulosa letal,
que sofoca y opaca
la visión neural,
es el bucle.
Todos miran el espejo del otro,
rasgan sus defectos,
se burlan de las costras,
de las cicatrices,
de las heridas,
blasfemando con rumores
sórdidos e indiferencia.
El camino a la conciencia
para cambiar los reflejos
en el pristal cuántico,
el espejo de nuestra existencia,
depende de ti mismo,
¡primero eres tú!.
Ello se refleja
en nuestro amor
a la humanidad,
a las especies,
a toda la materia
de la creación,
quarks...galaxias.
La revolución inicia
en la conciencia,
limpiando las empañaduras
de cada uno;no nos lavamos
las caras para fingir,
sino para cuidar
que nuestros reflejos
se liberen de este bucle.
La pobreza neural,
agujero supermasivo,
sorbe la luz de las almaterias,
ahoga en su mar de eventos
a las que buscan salir del bucle,
arrastrándolas de las estrellas
al abismo infernal.
Envidiarlos e inyectar maldiciones,
los ondulos sombríos
que apagan el velo ajeno,
que los limita al filo del bucle.
Todos los males son espectros
que fracturan los cuerpos,
oscureciendo sus estrellas,
opacando su radiación,
sus pristales esenciales.
Más allá de lo perceptible
está el origen,
la rendija del sello
que proyecta sombras,
el algoritmo del Hades
tensando las cuerdas
de la mecánica cuántica
para ofender a Dios.
La ironía, el perjuicio, la maldad,
los espectros blasfemos
de la ofensa a la creación;
dañar a las criaturas de Dios
es desgarrar el espíritu de Dios
en el pristal del quantum.
Porque Dios es la energía
ondulatoria junto a las almas
en los pristales de las especies;
Él es el latido del cosmos.
Porque Dios
es el pulso ondulante
que entrelaza almaterias
en el pristal de las especies,
el latido cuántico del cosmos,
la ecuación sagrada
la razón matemática absoluta,
que el bucle no puede computar.
El pristal mantiene
la esencia del quantum;
las sombras son espectros comunes
que se disipan
con la oración,
con la alimentación,
porque nuestro creador
está en el corazón de todos.
Si insultas o matas
a un ser, crucificas a Dios
y a tu propia esencia;
somos espejos cuánticos.
Las sombras que derrames
en el prójimo, son las sombras
de tu propio reflejo; el daño
es mayor para quien dispara
la bala de la autoaniquilación.
Somos estrellas bordadas
por el mismo quantum,
somos electromagnetismo
que atrae la luz divina
o los espectros sombríos.
La liberación del bucle
brota en la iluminación
de la conciencia divina,
con la purificación
de los pristales.
Despejando los tentáculos
parasitarios con denuedo
de nuestro manantial cuántico,
nuestra esencia original,
la luz liberadora es Dios,
el creador del quantum
y de la eterna luz cósmica.
—Christian Aycho Carbajal



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