El Despliegue













La vida es un enigma de velos,

el tejido de un ser supremo,

bordado en razones matemáticas

en lienzos radiantes,

de orquídeas supernovas.

 

Son cristales prístinos

la esencia

un manantial puro,

un espejo reluciente

que irradia radiante luz,

la conciencia.

 

Donde la luz

de la razón existencial

traspasa el prisma,

surcando el horizonte

de los confines del tiempo,

en un renacimiento continuo.

 

Son fuerzas de ondas

que rotan la trayectoria

hacia los ojos de la luz,

los pulsos que mueven

quarks...y galaxias...

 

Sus alitas, sus pies,

sus aletas, sus giros,...

los primeros pasos del niño 

el reflejo en las sonrisas

la frecuencia vibracional

la emoción de los padres.

 

Aquel calor de las almaterias 

tejido en el spin del quark

en las palmas del quantum,

en el abrazo de Dios.

 

Aquella atmósfera

del gran escalón,

es el cubo invisible

del campo constelar.

 

Existen líneas invisibles

de sombras, barreras,

obstáculos no físicos,

del espejismo mental

tejido con dogmas,

con creencias, con miedos...

 

La línea del miedo

que cubre el cubo

que la mente delinea

como un lugar seguro.

 

Aquel lugar 

que pocos atraviesan, 

cuando la crisis ha desgarrado

su edad, su hogar, su familia,

el amor, la amistad,...

su estabilidad existencial,

su ciclo de vida...

 

No es zona de confort,

es el límite escalar

de las posibilidades infinitas

otras almaterias,

otros universos,

yacen en el más allá.

 

El cubo no es prisión 

es el pristal 

que disipa las sombras

con el láser alquímico

que anhsorbe la luz.

 

Un cubo invisible

que separa cada núcleo,

la atmósfera del mundo

de cada cuerpo estelar.

 

La línea detrás del cubo

es otro escalón,

el espectro 

de las ilusiones etéreas.

 

Existen cuerpos osados

que traspasan este límite

buscando con ansias

el verso existencial.

 

La crisis, la polución,

el dolor, el hambre,

el sufrimiento, la muerte,

el fracaso, la felicidad,

la alegría, el Edén...

 

Son un vasto éter

de posibilidades

más allá de los límites.

 

Las personas

que han perdido todo,

con el cubo desgarrado,

ya no tienen otra razón,

no hay nada que pierdan

más allá no hay un vacío

sino otros velos vibrantes.

 

El despliegue del núcleo

al viaje interdimensional,

buscando el secreto

que yace en el multiverso:

 

Un ramillete de versos,

las guirnaldas de flores,

el árbol del manzano

en el camino constelar.

 

Aquellos lugares 

donde encontrarás

otras almaterias

que van como tú,

no estás solo.

 

En el viento, otras almas

plasman con sus alas

la esperanza que sus ojos

trazan en el horizonte

del sueño del quantum.

 

No luchas contra el aire, 

domas el instinto 

de supervivencia,

en el largo camino

del firmamento.

 

El canto de las almas

es el sueño, el anhelo,

la visión que tejen

con cada latido...

 

Es el patrón que irradia

el pristal de la estrella

al multiverso, al océano 

donde yace el quantum

y el eco intencional.

 

El diálogo ondular

de los pulsos pristalizados

que las almaterias

flejan y reflejan

para satisfacer la energía 

de sus latidos.

 

En el despliegue,

las almas rozan

en el viento sus lágrimas

la angustia rota del despido,

 

Aquellos llantos desgarradores

se transmutan en

instinto de supervivencia

que recodifica el código 

del Quantum en los cuerpos.

 

El multiverso responde

al nuevo núcleo

con un nuevo surco 

del velo interquanticósmico.

 

Un nuevo lugar

a donde desciende el gorrión,

su destino es un trino nuevo,

el cuerpo repliega sus alas

en las ramas del cielo

para tejer un cubo nuevo

en el manzano 

del Edén Cósmico.

 

Pero entiende al fin

que su estancia es volátil,

sus raíces no se aferran,

sigue el camino

hasta encontrar

sus razones existenciales.

 

Su destino prenotado,

su plan, un tejido escrito

con pulsos neuroalquímicos

en la piel del quantum.

 

Que tus pies 

no dejen el infierno 

en cada paso, 

sino las huellas de luces

que conduzcan 

al Edén Prometido.

 

Aquel lugar donde

las almaterias 

encuentran razones 

para latir,

para amar, 

el aliento y alimento

el elíxir de la vida.

 

Aquel quantum donde

la energía teje el latido,

el néctar, la savia lumínica,

la sinfonía cuántica 

en el vals de las almaterias

por toda la eternidad, 

es Dios.

 


--Christian Aycho Carbajal


Dedicado a toda la humanidad

y la esencia de su conciencia.


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