Alas en Nebulosas
Me apegué
como ruiseñor
a su casa
a su raíz
a sus pétalos
a sus sombras
a sus hojas
a sus ramas
que rozaban
mis mañanas.
A sus apagados
y ansiosos ojos
que miraban
otras pupilas.
A su luna menguante
pupilas errantes
que orbitaba
constelaciones.
A su inmenso mar
que iluminaba
mi estrella
guardando su reflejo
en las profundidades
de sus sales...
Y hoy ha muerto
el ruiseñor
con astillas
de su nido etereal
clavados en el pico
sangrando savia negra
la tala de su alma...
Se muere la última
estrella, abrazada
por el supermasivo,
su corazón herido
quedan solo nebulosas.
En sus reflejos
no queda el árbol
murió el ave
y la estrella.
Se extinguió
en un silencio
sin cementerio
sin ciudad
sin firmamento
con sabor a vacío.
--Christian Aycho Carbajal



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