Los Filtros del Intrauniverso
La humanidad se cierne
sobre alquimia pura
es el universo cuántico
hecho materia holográfica.
Todo lo que el hombre
desea, anhela, sueña...
es la materia viva soñando
por la materia que emite
luz y latidos en su néctar.
Laten nuestras almas
los flujos del tiempo
que los labios susurran
y los portales exhalan
el oxígeno en la nebulosa...
Pero las bombas baten
el desecho de carbono
y aspiran el oxígeno refinado...
Enciende el respiro,
los latidos y los giros
de semillas cósmicas
en el vacío cuántico
de nuestro intrauniverso
para perpetuar la vida...
El hígado humano es el crisol
divino donde se purifican
los nutrientes cósmicos
de la conciencia humana.
La bilis recarga del láser
en la flora cuántica intestinal
para desintegrar alimentos
en partículas subatómicas.
Como un río que fluye,
el hígado regula,
los niveles de hormonas,
un delicado balance...
Para que la vida
sea una sinfonía de salud,
y no el grito del caos...
Para que la vida
sea un concierto de salud,
y no cacofonía del holocausto.
El hígado ejército bioquímico
elimina los excesos de hormonas
que desencadenan tormentas,
para el flujo equilibrado...
Las células encapsulan
las semillas de luz ATP
para enviarlas a cada estrella
para encender los núcleos
y pulsar los latidos
del barro cuántico...
Los riñones poseen
células especializadas
que filtran el éter
de la savia lumínica roja.
Regulan la armonía
del ácido base
para el fluido perfecto
de la vida.
Alquimizan y filtran
agua y electrolitos
para rehidratar
las grietas del alma.
Barren las toxinas
de medicamentos
y los desechos estelares.
Barren los relaves de sales,
las aguas servidas de úrea,
la tóxica creatinina...
El plasma dérmico
tejido de la membrana
protectora del arpa cuántico,
a través de los poros
expulsa los desechos sombríos
y la basura estelar...
Regula la sinfonía
del flujo del éter
en el corazón
y crea a los héroes
de capa roja
que llevan oxígeno
a todo el cuerpo.
El infierno no está
luego de la muerte
está en la materia viva
en la contraalimentación...
En los pulmones,
un infierno apocalíptico:
Asma, respiros sin oxígeno;
neumonía, respiros desesperados.
Cáncer, infección
que muele el respiro;
fibrosis, membranas del Hades...
angustia y sufrimiento.
La respiración,
un esfuerzo constante,
la vida, un desafío diario.
En los riñones,
un río de veneno,
insuficiencia renal,
un filtro despedazado...
Enfermedad renal poliquística,
un crecimiento anormal...
Nefritis, una infección
que quema el alma;
cálculos renales,
rocas de lava
que irradian dolor...
Glomerulonefritis,
un daño irreversible.
Hepatitis, infección
un fuego que arde
y desangra el hígado...
Cirrosis, tejido
que sangra y desgarra
el Intrauniverso...
Esteatosis hepática,
grasa adiposa
que ahorcan células...
Infección hepática alcohólica,
un veneno que consume
el cuerpo y el alma...
Cáncer al hígado,
un final trágico
del agujero
del supermasivo.
Cada humano decide ir
de modo voluntario,
involuntario o despertar
su luz para alimentarse
con los frutos, verduras
y semillas del Edén Cósmico...
Somos los humanos
los jardineros cósmicos:
cada semilla de luz,
cada célula: árbol encendido
cuyas raíces liban
del sol interno
de la conciencia del alma.
Esta luz, es Dios;
él habita en todos los núcleos,
él es la luz eterna
de la vida...
—Christian Aycho Carbajal



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