La Savia y el Carbono













¡Hora de contar!...

Cada minuto, 

cada latido,

cada pulso,

 fluye sin cesar,

nuestra materia 

se va ralentizado

en cuenta regresiva 

tiene fecha de apagado,

autodestrucción o encendido.


La materia viva posee  

reflejos que la memoria 

y los sentidos mal o bien  

perciben por causa luz,

la luz, razón consciente.


Los pensamientos son  

estímulos físicos de ondas,  

luz y calor que envían cargas  

bioeléctricas que golpean  

neuronas y células.  


Los pensamientos o  

las sensaciones no son  

abstracciones: son tormentas  

eléctricas en la materia gris  

del cosmos interno.  


Y que los pensamientos son  

podredumbre en las manzanas  

o las semillas del conocimiento,  

consciencia humana encendida 

de tierras fértiles creadas.


¡Ten cuidado! 

con la información:  

tiene luz u oscuridad, 

es interruptor 

que activa tu apagado 

o tu encendido corpóreo.  


Hay verdades que apagan luces, 

y verdades que encienden  

la luz de la consciencia vital.  


Como los alientos del sol  

y de la luz que enciende

las grietas del hambre 

energético y activan 

el modo de restauración.


La verdad detrás de un veneno  

es la muerte de quien la bebe.  


Como la antimateria: 

abismo que traga 

luz, vida: materia.  


La vida de quien liba  

las baterías esenciales  

para encender su faro

es el código existencial

de la humanidad.


La verdad existencial 

figura en desvelar  

el núcleo que en esencia  

enciende luz en piel y hojas.  


Somos cristales 

holográficos  

que transfiguran 

las proteínas.  


Vivimos de la materia  

que guarda consigo 

energías y luz, 

de las baterías estelares.  


Es el hombre 

la esencia etérea del Cosmos, 

el ser más  inteligente

capaz de edificar 

su devastación 

       o su Edén Cósmico, 

                      es su decisión.


Somos estrellas 

que queman materia 

para producir la energía  

que mueve las órbitas

que fluctúan: quarks, átomos, 

moléculas,... y quasares.  


Esa fuerza 

que mueve tus pies  

que activa tu conciencia, 

que te motiva a sembrar 

en los huertos, las semillas 

que florecerán los frutos 

de las baterías etereales.


No somos carne, somos  

materia plasmática.


Somos todos hologramas 

moleculares de la luz 

de la más bella materia  

de nuestro universo.


Somos hologramas vivos 

de alma autónoma

nos sostenemos de la energía  

baterías de energía:

bioeléctrica y bioquímica.  


El hombre utiliza la materia

de los carbohidratos  

nuestra fuente combustible:  

frutos, savias, semillas...


La luz es vital para el núcleo  

vivo, los corazones estelares.  


El hombre utiliza las ondas  

para fluctuar su Intrauniverso: 

para mover y remover la materia,

la renovación energética celular.


A través de flujos y ríos :

átomos, células, moléculas, 

órganos en sistemas 

altamente inteligentes.  


Nuestros cuerpos poseen  

inteligencia codificada 

en cada uno de los átomos 

y en cada cuerpo latente.


Desde las bombas de protones  

hasta los núcleos de los quasares.  


La onda en los cuerpos es golpe  

y regolpe. La materia al recibir  

las ondas refracta con otra fuerza  

el golpe inicial.  


Golpes que vibran moléculas  

y átomos para reactivar  

funciones biomateriales

en todas las escalas vitales.


Cada cuerpo recibe ondas  

a baja o alta escala que ondean  

los latidos, sístole y diástole.


El calor, la luz y las ondas  

son esenciales para encender  

la materia y pulsar la vida

en todo el vasto universo.


El calor afecta los cuerpos,  

cambia los estados 

de la materia plasmática,

ten cuidado, el exceso

calcina la materia viva.


La ignición, 

proceso de combustión  

libera luz y calor y 

forma hollín y cenizas.  

como residuo tóxico.


El hollín contiene arsénico,  

cadmio, cromo,...: elementos  

cancerígenos, que apagan 

las luces de los seres vivos.


¡Cuidado! los humos afectan 

la respiración celular,

apagan células esenciales.


Los desechos del carbono 

envenenan la sangre, la savia  

lumínica, y aniquilan las células,  

apagan la luz viva del mundo.


El monóxido de carbono   

afecta la sangre humana, 

la savia, el éter existencial.


Crea los agujeros negros

en la materia que apaga  

las luces en modo secuencial

en todos los cuerpos vivos.


El carbono en la savia es vida;  

en humo y desecho de ignición, 

es la muerte  y  la oscuridad. 


La Antimateria es el humo  

y el hollín. Los cuerpos,  

al no encontrar las baterías  

estelares, inician un proceso  

de suicidio, activando su modo  

de autoapagado.  


La contaminación ambiental 

el destierro de la roca madre

la deforestación e incendios 

humos, cenizas y vertederos 

son crímenes contra la vida.  


Los quasares de las galaxias 

al no encontrar materia energética,

empiezan a morir; al estallar 

forman los agujeros negros.  


Las personas, al alimentarse mal, 

con alimentos que no les proveen 

la energía lumínica, o simplemente 

al dejar de alimentarse, inician  

un proceso de suicidio celular.

 

No eran sueños del más allá aquellos 

que te intrigan, o que te causan miedo,

son los mensajes de tu intrauniverso.


Están enviando los mensajes 

sobre las deficiencias y fallas 

a causa de tu contraalimentación 

excesos, vicios u omisión alimenticia.


Son alertas emergentes 

de tus deficiencias energéticas, 

indica la amenaza de la muerte 

a tus órganos, son los gritos 

que no te lo dice hasta ahora.


Ya llegará el día en que el hombre 

luche para encender las hélices 

del ADN de su consciencia.  


Ese día juntos lograremos

construir nuestro Edén Cósmico  

para perpetuar el equilibrio 

y la existencia universal.


—Christian Aycho Carbajal


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