Piel Sepia













Extraño el color de tus risas,

las líneas de tus labios,

el rubor de tus mejillas,

la ternura de tus pupilas...


La estrella bajo tus cabellos...

besar el arrebol de tu universo,

un beso en tu nariz,

e infinitos besos en tu cuello...


Atar mis sombras

a tus brazos y morir

en tu esencia...

morder el lienzo

de tu cintura...


Deleitar el néctar de tu boca,

dormir en los pétalos de tus dedos,

elevarme a tus cielos boreales.


Perderme en la piel

de tu constelación

hasta olvidar la ubicación

de mi corazón...


La sinfonía de tus alientos...

el jadeo de tu respiro,

los clavos de tu ausencia,

heridas hondas de tus caricias

espinas que dolían a placer...


El eco de tus canciones,

el rostro de tus estados,

los ríos de nuestras locuras

llevándose el cuerpo

de nuestra historia...


Extraño el color de la ciudad;

contigo sabía

a colores del alegre sol.

Sin ti

es un cementerio

un epitafio 

sin nombre, 

sin cuerpo...

en niebla sepia...


Aquella habitación

donde tu voz

fue una galaxia 

que colapsó en silencio.


Últimas palabras

sin oxígeno.

Las nebulosas de tu olvido

apagaron

mi cuerpo para siempre...


Ahora solo queda el eco

de tu última risa...

navegando en el último café.


El fantasma en el capuchino

dibujando tu rostro 

que desgarra mis cenizas,

apagado ya

sin tu alma estelar...


—Christian Aycho Carbajal 




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