El Éter Humano
El pilar de la humanidad,
se sostiene sobre una
titánica columna vertebral
de calcio diamantado
donde yacen el alma
y el barro cósmico.
La fuente esencial,
el reservorio inmune
de donde germina la vida,
de los seres humanos...
Todos poseemos
la nube blanca
del mármol de calcio
donde se produce
el elixir vital.
La savia lumínica roja:
el éter humano
que enciende todos
tus sentidos, tu cuerpo
tu mente y alma...
La fuente sagrada
es la médula osea
un suave tejido graso
que crea en sus pliegues óseos
las células matrices,
las células rojas, blancas
y las plaquetas.
El manantial del éter
son tus óseos de oro rojo
tus costillas, esternón,
cráneo, omóplatos,
pelvis, columna vertebral...
La fuente esta interconectada
al tejido del árbol capilar
que irriga el río cuántico
pulsando los flujos del corazón
a todas tus costas.
Tus células madre
son las más importantes
requieren baterías esenciales
que dependen de ti.
Tus baterías, tus alimentos
reflejarán tu esencia
hacerte más fuerte debes
como las rocas de diamante.
Tu fuente medular clama:
el hierro que funde rascacielos,
las verduras
de la Verde Galaxia,
y los frutos de duras corazas ...
No son simples huesos,
son la columna del cosmos
de tu holograma cuántico.
Está cimentada por la materia
sólida que ingresa a tu portal
la pulpa de los fósiles estelares
de tu arrecife óseo.
Mastica las semillas del Edén,
Siembra en tu huerto
del Edén Cósmico
las baterías del hoy y mañana
éstas florecerán luz en tu alma
y encenderán tu conciencia...
Liba la pulpa y el néctar
de los frutos de la savia
del río cuántico...
Sorbe los gérmenes que eclosionen
supernovas en tu tuétano
y brinda con las nebulosas
de luz lechera...
Dale a tu médula
sus baterías estelares
fundamentales
y ella fortalecerá
al ejército que lleva
el sello de tu nombre
como bandera y escudo
de la guerra cósmica...
Defenderán tu intrauniverso
con todas sus energías
con sus vidas por defender
contra los virus del supermasivo.
Contra sus armas biológicas
contra los linfomas y
contra las anemias abismales
que te conducen al vacío
oscuro de la devastadora muerte...
Tus células de lumbre roja
transportan el oxígeno de la vida
a todo tu cuerpo
y retornan los suspiros
del carbono al viento.
Tus células blancas
son divinos hackers
que detectan y neutralizan
a los virus y hongos sombríos
paridos en el agujero negro
protegiendo con lealtad
tu ADN el código de tu linaje
y tus latidos...
Tus plaquetas son los centinelas
que zurcen tus tejidos heridos
coagulando las heridas
con hilos de láser coagulador
con precisión de cirujano.
Tu cuerpo, tu intrauniverso
es la representación holográfica
de tu éter.
Eres el universo de materia
que se alimenta de la materia
que enciende tu sol interno
que calcina las fauces sombrías
del temible agujero negro.
El ser humano posee
la estructura holográfica
más hermosa y compleja
proyección mágica
e inteligente de los Quarks
y átomos.
Tus sistemas, tus órganos
responden a los códigos
a un algoritmo
cuántico primordial
que configuró todos los átomos
para crear al ser humano.
Aquella inteligencia superior
¡es Dios!...
quien nos creó
para perpetuar nuestra existencia
para siempre,
y por siempre
amén...
--Christian Aycho Carbajal



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