Lágrimas en Alfajor
Dulces alfajores
devoran el vacío
de un recuerdo.
Una migaja de masa
detiene mi melancolía
muerde fuerte mi nostalgia
que sabe a recuerdos ácidos
que corroen hondo el paladar.
Me dejan sin voz
que solloza sin aire
sin rumbo, sin destino,
sin camino, sin mundo.
La puerta, la silla,
la mesa, la cama,
la habitación, la ciudad,
la plaza, la mascota...
todos devorados
por la misma nada...
Mastico en silencio
junto a unas
lágrimas caídas
en el filo de los susurros
que mis labios
lamentan...
Mis ojos se detienen
en cada instante,
en cada respiro,
veo partirse
contra el piso,
los cristales
de mi mundo.
Cada respiro
es una imagen,
cada ahogo
el peso del dolor.
El tiempo
me observa cansado
latiendo las manecillas
en mis venas abrazadas
a mi muñeca.
Se va mi historia
en cada traqueteo
de la riel del tren,
en la ventana
en cada casa
en cada árbol
en los paisajes
difusos...
Se desvanece
mi corazón
impactando
la plataforma
de un desconocido
presente
que no logro
entender...
Con latidos sin sentido,
con pulsos dislocados
que laten heridas
en cada instante
en cada respiro.
Late el cielo
su gris melancolía
en mis pupilas
que se detienen perplejas
sin encontrar
los nudos
en las nubes.
Esas que solíamos
imaginar y señalar juntos
corazones y rostros,
ahora son nieblas
que atan al pasado
en un suspiro.
En los dientes
que mastican
moribundos
el alma
del alfajor.
--Christian Aycho Carbajal



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