El Calor Humano
















¡Sé que estás ahí!,
sé que gritas
 y nadie puede oír:
tus lágrimas,
tus latidos,
tu sufrimiento
tus pesadas manecillas,
es dolor eterno.

Pero resiste,
¡resiste!
ya venimos por ti

¡resiste!

La humanidad 
aún tiene el calor
que nos une.

Tu luz sigue viva,
mantenlo tu lengüita,
no dejes que nada
lo apague.

Protege tu lumbre 
con todas las fuerzas 
de tu alma
que aún incendia 
los latidos del tiempo.

Has presenciado
el holocausto,
enterrar miles 
de cuerpos vivos

Has visto
cerrar los párpados 
de la humanidad 
en el dolor y 
en la desesperanza.

¡Aún así!,

¡Resiste!

¡La humanidad 
no perecerá!

Aún hay almas fuertes 
que protegen 
la savia lumínica.

Has oído el lamento 
de la tierra, 
sus heridas abiertas 
que atraviesan el cielo.

sollozando los ecos
de espanto en los misiles,
dejando que las lágrimas 
del lector disuelva sus
nostalgias en estas líneas.

¡Resiste por favor!
sigue cubriendo
la lumbre que palpita
de tu corazón.
 
Somos luciérnagas,
somos la humanidad
que no perece,
mirándote a los ojos y
tomando nuestras manos.

Unimos nuestras luces 
para formar un nuevo sol 
del calor humano  
contra la oscuridad.

Las almas en los cielos 
entonan los cantos de gloria
que la oscuridad 
no pudo apagar.

Las almas abrazan la luz
para dar calor humano 
en la sinfonía celestial 
coreando el triunfo 
de la humanidad 

La humanidad vence,
su calor es el fulgor 
de los quasares 
que la noche 
no pudo desgarrar.

Ese calor celestial 
que late el ritmo 
de la eternidad, 
el amor de Dios.

--Christian Aycho Carbajal 

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