El Infierno Cuántico
Infernales espectros:
virus, bacterias, hongos...
acechan y se deslizan para
instalarse en las grietas
de los frágiles hologramas
para romper la luz
las estrellas latentes...
Apagan sus focos
hasta cortar su energía
y dejarlo en cenizas.
El atroz padecimiento
son peldaños dantescos...
El dolor es propio
de la fisura en la materia.
No hay dolor abstracto.
La tristeza del alma
es la expresión material...
Los sollozos,
el dolor sensorial,
es radiación salina
del dolor cuántico.
Cuando el Hades,
espectro del agujero negro,
muerde el alma
hasta desgarrar su luz...
Los químicos,
veneno de fábricas,
el ácido del abismo amargo,
mordaza tétrica,
apaga la conciencia
de la luz.
Secan el río cósmico,
rompen las cuerdas
del arpa cuántico
en estallido frío de núcleos,
desgarrando los átomos
igual a:...
La explosión atómica
de los espectros radiactivos
por accidentes nucleares
o por causa deliberada.
La emisión de fluidos,
de gases nebulosos
a radiante temperatura,
quiebran la luz y el clima...
La humanidad disemina
ondas que colisionan
y alteran el plasma,
rompiendo la armonía natural.
Destruyen de forma visual
un paisaje natural,
desertificando y desterrando
la roca madre.
Erosionan los suelos
con drenaje ácido
de óxidos y químicos,
relaves y vertederos
del infierno cuántico...
Los metales pesados
disuelven sus espectros
que envenenan el río etéreo,
incendiando humanidad,
flora y fauna.
Enferman los cielos
con nieblas negras,
lluvias corrosivas
que desgarran los núcleos,
partículas fulminantes.
Interrumpen el flujo natural
de plasma con torres
de influjos eléctricos,
pantallas luminantes,
vertederos…
En las noches
las urbes detonan
ardiente y cegante
radiación lumínica...
Las radiaciones electrónicas,
ondas de alta frecuencia,
alteran los núcleos de los seres.
Los desechos fluidos,
vertidos en suelos y subsuelos,
en el acuífero vital,
destruyen y deterioran
flora, fauna y humanidad.
La manipulación del ADN
para multicopiar especímenes
afecta a la genética natural
de la flora y fauna cuántica,
distorsionan y daña la vida,
la biodiversidad...
Es el hombre quien altera
la sinfonía del cosmos,
quien abre los portales
del inmenso supermasivo
del holocausto planetario.
Y es el hombre quien
puede cambiar las órbitas,
los vectores a la restauración,
sembrando las semillas
del nuevo Edén Cósmico...
Crear nanobots arcángeles
atómicos que curen
las venas de la tierra,
disipen los daños,
limpiar las larvas sombrías
del manantial lumínico.
Devolviéndole al río
sus peces, sus algas,
su memoria esmeralda.
Drenar la basura estelar
y calcinar las grietas
del supermasivo...
Resucitar el vientre fértil
de la Pachamama
está en todos nosotros.
Restaurar la armonía,
la sinfonía eterna
de la vida.
Está en todos
es este amor al prójimo,
este amor a los corazones,
este amor a los núcleos latentes,
este amor al algoritmo
eterno y diferencial
del linaje existencial.
Y en cada núcleo late,
Dios es la partícula matriz,
luz maestra que enciende
todo el universo,
su sagrada creación...
—Christian Aycho Carbajal



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