La Sinfonía de Dios
Laten nuestras
sedientas almas
en la proyección,
en el holograma
de la materia cuántica.
En el firmamento
de las vibraciones,
de las resonancias...
Somos el cosmos
vibrando la sinfonía
del perfecto vals,
pulsos y ritmos
en nuestros núcleos,...
¡Somos estrellas!...
La danza del quark
bailando en la humanidad
en medio de quásares
de la infinita eternidad.
Quarks, moléculas,
humanos, flora, fauna
pulsares, galaxias, ...
las teclas del piano cósmico.
Somos aerófonos,
cordófonos, membranófonos
e idiófonos... rotando
el tiempo en perfecta armonía
de la constelación...
Somos materia y energía
latiendo en sintonía
a nuestro cosmos,
somos el brillo estelar...
Flora, fauna, humanidad
,
y todas las almas latentes
recibimos los pulsos
y las resonancias
reflejamos estos pulsos
en nuestros cuerpos.
Recibimos las chispas estelares
a razón de sus danzas magnéticas
tus latidos inician en sus núcleos
El eco de cada corazón
de las estrellas del cielo
son sus reflejos
nuestros corazones...
La luna, nuestra madre Quilla
a través de sus golpes de cuerdas
y rayos reflejados del sol.
Con su núcleo lunar de
hierro,
azufre, oxígeno, niquel...,
vibra sus sinfonías en la
tierra
en sus diferentes fases...
Luna: Diapasón de la vida
Luna nueva: Germina
el secreto de los latidos.
Luna creciente: amanecer
del brote y desarrollo vital.
Luna llena: plenitud
de maduración y abundancia.
Luna menguante: retorno
de las semillas a la tierra...
En humanos y animales
el sol al colisionar luz y
calor
en la divina flora intestinal
alquimiza la savia lumínica
estimulando la
transfiguración
del ATP de la felicidad.
Los flujos de la existencia
somos parte del río cuántico
que transporta la savia
lumínica
que fluye a través de
nosotros,
la esencia de la vida.
El sol, nuestro padre Inti,
emite fotones de luz-calor
en los cloroplastos,
los fotones son absorbidos
y transfigurados
en energía química,
convierte la luz
en la moneda de la vida.
Mágico pulmón que alquimiza
el carbono y el agua
para producir la dulce
glucosa
y el soplo de las almas.
No son las máquinas
las que nos dan el aliento,
sino el verde firmamento.
Que susurra la brisa
en nuestros pulmones
el soplo de la perfecta
sinfonía
un coro de oxígeno
que late nuestros pulsos
en armonía
con nuestros corazones.
La Pachamama
bella madre tierra
en su núcleo,
en su corazón
posee latidos,
posee pulsos que ayudan
al desarrollo de sus hijos.
Somos la sinfonía sin fin
de cada átomo y cada
estrella,
la orquesta del cosmos.
Somos las partituras
que tienen la misión
de proteger la tierra
del holocausto cacofónico
maldad, odio, guerras
contaminación...
que dañan las cuerdas...
Somos los héroes
de nuestra constelación,
Dios nos configuró
para amar la Sinfonía
que late en todos
nuestros corazones...
Encendidos por...
la partitura primordial
que afina y codifica
todas las notas
de la sinfonía infinita, Dios.
--Christian Aycho Carbajal



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