El Jazz Cuántico











Bienvenido a la noche 

a la fiesta del sol cuántico, 

al multiverso feliz,  

al eterno río estelar,  

al arrebol del cuásar.


A la sinfonía etereal

que trenza el tiempo 

de ondulantes rosas lucernitentes 

en tus pupilas alquímicas...  


Al viento de las noches lunares  

que besa el cantar de tu respiro,  

las manos de los pulsares  

que tocan tus latidos  

y besan tus órbitas con su luz...  


Al baile eterno de las almas  

en la fiesta constelar  

de neutrinos abrazados al quark

ondulando pasos en el piano

del hombre danzando 

con las galaxias.  


En el baile del tiempo  

que ata cada latido  

a los segundos cuánticos  

de sus mejillas con tus dedos...  


El giro sin fin del quark  

brindando copas melodiosas

 en las válvulas de la trompeta

la savia lumínica del cosmos  

que asciende por tus venas  

el xilema del saxofón glucídico...  


En la sinfonía perfecta que  

Dios y sus ángeles melodizan,  

el jazz celestial susurrante  

que se instala en tus latidos,


Vibrando las cuerdas del contrabajo  

con brillantes trompetas 

en si bemol afirmando 

tus labios en finos susurros ...


Cuerdas que vibran tu acústico

deseo en tambores lentos

de suave barítono en la Vía Láctea  

 de tu piel de estrellas, células del  

blanco supermasivo...


Que envuelven el alma  

tiernamente embelesando  

en su manto de luciérnagas  

y estrellas en el pentagrama  

con las notas de sol menor 

a sol mayor...  


Con voces angelicales,  

coro del divino saxo 

que encielan las almas  

en la lumbre de la felicidad.  


El xilema de las hojas  

son las venas puentes 

en la piel de tus encantos  

que desnudan sonrisas...  


Los tallos son tus pistones  

transportan la savia  

alquímica del tiempo  

en la serotonina que ilumina

el alma con su bella esencia...  


Las estrellas de mi firmamento 

un átomo es un cuásar en miniatura

son las cuerdas del contrabajo 

Un huevo, un feto,  una semilla

las notas del piano...  


Sisean, susean el oxígeno,  

río cuántico que brota y florece;  

 sorben los átomos la glucosa  

del tiempo en sus labios,  

la alquimia electrizante  

que fluye tu éter...  


Lumbre que enciende  

la energía del amor,  

la pasión ondulante del jazz  

que enreda tu mirada.  


Con tus cabellos  

y mis manos disolviendo  

las caricias divertidas  

en nuestros núcleos  

que rotan el universo...  


El viento que aletea las hojas  

de los árboles, 

mueve sus troncos;  

el sol, la luna, las estrellas,  

la tierra ondean la alquimia celular...  


Liban del manantial natural  

el agua y el polvo cósmico  

para encender el río cuántico  

que brota, florece y disemina  

las semillas en algoritmo de luz...  


Un río de estrellas cuánticas  

que se desliza en tus venas,  

firmando fotones de amor 

en los versos de tu ADN

copiando las notas del alba.


Que laten en los embriones 

del cosmos, que Dios encendió 

en todos: anfitriones e invitados, 

lo holográficos hijos 

de la materia sagrada ...  


No dejes que  

el torbellino 

del agujero negro  

apague tu luz  

y acabe con la sinfonía  

que vibra en la savia

de tu humano corazón...  


—Christian Aycho Carbajal


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