Alquimia del Elíxir Cuántico













Cada susurro, cada jadeo

cada palabra, pensamiento 

sentimiento, sueño, deseo,...

cada acto... son el eco,

la resonancia de tu alimento.


Las baterías energéticas

cargadas de la savia lumínica,

poseen cristales cuánticos

que atraen y enlazan latidos

de los cuerpos radiantes...


El agua guarda el velo cuántico

en su estado más puro;

ese radiante espejo,

cargado de quarks

y minerales...


La verde estrella 

del Edén Cósmico 

a través de su xilema,

destilan el agua

en elíxir cuántico

que hidrata y sacía

a la sedienta almateria...


En el néctar esencial

del manantial cuántico

danzan alegres la sinfonía 

de los neutrinos con quarks,...

átomos, moléculas, células...


La savia verde posee

los secretos de la vida:

contiene ATP, glucosa,

aminoácidos, hormonas, 

enzimas...


Nutren las hebras

del linaje cuántico 

de fauna, de la humanidad,

en sonrisas alegres,

del sorbo del elíxir

del cáliz de la vida.


Los órganos del cuerpo

guardan secretos celulares;

los quarks de los órganos

anhelan la savia de los frutos,

el canto fértil de la Pachamama.


Los frutos y verduras 

del Jardin Cósmico 

destinados a nutrir

las estrellas celulares

de cada órgano galáctico.


La alquimia del ser humano

cada galaxia posee su propia

sinfonía nutricional, que proyecta  

en su manantial cuántico,

allí donde germinan tus sueños 

y tus deseos...


Se revelan:

en la selección del fruto,

en la contemplación,

en la caricia del color,

en sentir la textura,...


En la sinfonía al néctar

en la higienización,

en el corte preciso,

en el mix perfecto,

en el punto de cocción,...


En el alegre sazonamiento

en el glamour del plato,

en el agradecimiento,

en el buen provecho...


El sabor, la sustancia,

es el néctar alquímico

que sella las grietas del cuerpo;

cada fruto, semilla, verdura

que arma tu rompecabezas.


El hombre no vive solo de pan,

de harina y levadura...


El tesoro emplatado o la bebida

se condensan en la magia

del amor y de los sentimientos

más puros que irradian vida

en el elíxir cuántico del alma

y en su impresión holográfica...


La sinfonía del sabor sublime

estremece el velo cuántico

reactivando las pupilas,

los recuerdos, la historia,

las aventuras en el deleite

del paladar, de los sentidos

para latir sueños y momentos.


En el intrauniverso corporal,

cada órgano es un comensal,

un alquimista riguroso

que clama notas especiales

para crear la sinfonía de su magia

en intensidad de luz y reflejo estelar.


Tus galaxias oculares,

dos luceros, magos alquímicos,

captan fotones del universo;

transfiguran la luteína,

zeaxantina de espinacas,

y Vitamina A de zanahoria,

protegiendo tus sueños vivos.


El hígado, filtro interno,

se nutre de Vitamina E:

de espinacas, de aguacate;

y de Omega-3 también:

salmón, nueces, para mantener

tu estrella siempre radiante.


Los riñones, guardianes de paz,

requieren de Potasio:

plátano, aguacate;

y Antioxidantes puros:

fresas, arándanos,

para el río de luciérnagas.


El páncreas, alquimista dulce,

requiere de Fibra sana:

manzana, avena;

y Cromo de brócoli, cebolla,

para estabilizar la vibración.


El corazón, alquimista amante,

núcleo de tus latidos,

late fuerte con Omega-3:

salmón, nueces;

y Antioxidantes nobles:

tomate, pimiento, para el latido.


Los intestinos, 

tu galaxia floral interior,

se nutren de Fibra verde:

hojas, frutas;

y Probióticos vivos:

yogur, kefir, para crear

constelaciones de bienestar.


Tus galaxias neurales,

centro de tu almateria,

requieren Omega-3:

frutos secos, salmón;

y Antioxidantes fuertes:

arándanos, fresas, para enlazar.


La piel, arpa cuántica,

tu velo radiante,

requiere Vitamina C:

cítricos, fresas;

y Omega-6 puro:

girasol, nueces, para lucir.


Tus músculos, velo estelar,

fuertes y ágiles, 

claman por Proteínas:

carne, legumbres;

y Magnesio de espinaca,

almendra, para moverse.


Tus huesos, pilar cuántico,

la fortaleza de Calcio:

lácteos, brócoli;

y Vitamina D solar:

pescado, huevos, para sostener.


En este universo corporal,

cada nutriente es una estrella

que brilla con tu salud.


Crema de lentejas:

un abrazo cálido

que nutre el alma y el corazón,

fortalece las defensas.


Caldo de verduras:

alquimia de colores

que florece en piel y ojos.


Consomé de pescado:

tesoro de mar que enciende

neuronas y corazón,

da armonía y ternura.


Quinoa con verduras:

tesoro que sacia y fortalece

con su fibra y minerales.


Pescado a la parrilla:

manjar para el cerebro

y el corazón, por su Omega-3.


Ensalada de espinacas:

festín de hierro puro

que protege sangre y ojos.


Té verde: elixir de vida,

rejuvenece la piel,

protege con catequinas.


Bebida de jengibre:

bálsamo calmante que alivia,

antiinflamatorio, antioxidante.


Infusión de manzanilla:

calmante que serena

y promueve el sueño,

envuelve en paz el cuerpo.


Existen mixes alquímicos

que el ser humano creó

en diversidad y sabor 

que las alma necesitan;


No es solo variar,

es programar el turno

para el goce de cada galaxia

de tu intrauniverso,


La deficiencia y los excesos

hambre, sequía, distorsión,

estrés, riesgos y muerte

tus órganos que luchan

con la luz que les provees.


No es variar,

es el acto sagrado

que Dios configuró 

en las baterías nucleares

para nutrir los latidos

del intrauniverso cuántico,


Su razón primordial 

es perpetuar tu linaje, 

tu ácido desoxirribonucleico 

en la danza eterna de la vida...

¡Gracias, Dios mío!


--Christian Aycho Carbajal

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