Flujos Existenciales












El río de agua

viaja incesante 

el ciclo intermitente

de la linea vital,

nada es casual


Los corazones latentes 

están entrelazados

y preconfigurados

con códigos sagrados,


Para pulsar los latidos

con la savia brillante

en las almas constelares.


El incesante río sigue su flujo 

pero las disrupciones del cauce 

paran la carga, ocasionan colapsos, 

inundaciones y Saharas infernales. 


Las sequías apagan 

los cultivos cósmicos

y los hologramas animados

activan sus señales 

de autoapagado, migración

extinción...


La adaptación es un reflejo

del espejo cuántico

que aguarda el ciclo del agua

de las baterías y si este no llega,

el desierto yermo es el infierno.


Dejad que las aguas fluyan

hasta finalizar el riego

de los cultivos del cosmos,

que la fuente cuántica requiere

ese líquido vital para alquimizar

la magia ondular.


Los problemas 

son los atascos 

que cortan los flujos

a medio terminar,

en los cuerpos fulgentes.


Apagan los núcleos vivos

secando los manantiales

trocando la vida

en el infierno cuántico.


Sentir dolor,

no es una sensación común

es la fractura de onda y pulsos

en los velos del prisma holográfico 

que asfixian y apagan los núcleos.


La ausencia de oxígeno, 

la sed no saciada, 

la falta de la savia lumínica,

son cenizas que enturbian

la fuente vital de la conciencia.


Ese río interior que canta

atascado por rocas polisaturadas,

y por sequías cuánticas 

que acidifican y calcinan

los velos vibracionales 

de las almas...


Rompen el flujo natural

un paro cardíaco

un tumor, un cáncer

una enfermedad...


La restauración nutricional

posee color natural

los cuerpos  necesitan

de luz y  del elíxir material,


Para encender sus luceros

que contemplan la eternidad

con tiernos ojos de quarks

de los multiversos constelares.


El retorcido dolor humano

posee una daga hiriente,

las disrupciones pavorosas

de la disfuncionalidad.


La anemia, la desnutrición,

el sobrepeso, la deficiencia

alimenticia, son fracturas 

que secan el río cuántico.


Esta ausencia apaga los núcleos

vivos de la materia

y distorsionan las funciones

rompen la sinfonía 

de la almateria,

ese tejido donde luz 

y conciencia se funden.


Ocasionan la noche cuántica

donde la materia entra

en un estado de inercia

es la muerte y el silencio.


El peor problema 

es la solución del hambre

la contraalimentación,

es un atentado contra

el manantial cuántico.


Las crisis, la contaminación,

los vertederos, el aire gris

los ríos y océanos envenenados

son sombras vertidas

son los peores daños

es el holocausto cuántico.


El efecto quiebra espinas

en la mirada de los monstruos 

que vierten los venenos

 de sus cantos en los ríos 

el infierno está aquí.


Está en el sufrimiento y agonía

del mundo que se retuerce

de dolor, es el alma astillada

en la filosa hoz del Hades.


El río cuántico

es el flujo alquímico

de lumbre y pulsos

que enciende los latidos

y la conciencia animada

de los cuerpos estelares.


El hombre 

es el héroe cósmico 

el jardinero y arquitecto

que crea los sistemas

de conducción del agua

para el cultivo de la vida

en el nuevo Edén Etereal.


El Edén que reflejará

en su corazón—ese intrauniverso—

es el entrelazo de quarks y latidos

el fiel reflejo del flujo.


Somos las semillas estelares

con el sello de Dios 

configurados con alma 

para custodiar 

todos los núcleos 

que pulsan existencia.


Espejos de luces que centellan

las hebras del ADN

y la configuración encriptada

de los cuerpos radiantes 

en latidos y pulsos,


Y las proyecciones 

en los universos alternos 

de todos los espejos escalares 

que ondulan la eternidad 

del vasto multiverso.


--Christian Aycho Carbajal

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