Pluma en el rocío
La avena, panqueques,
fresas, manjares,
bombones, chocolates...
Con sus sinfonías de amor,
delinearon nuestros alientos
en un vals celestial
escribiendo la historia
de nuestros latidos ondulares...
Bocados de cerezos
endulzaban tus vórtices,
mis sueños en tus labios
nuestros momentos épicos.
El pintalabios de tus besos
rojeó mi boca pincelando
nuestras locuras
envueltas en risas
y en la seda de tu cintura.
El color de tus caricias
y el reflejo de tus pupilas
enternecía mis suspiros
pintando el cielo
en el fractal de mi rostro.
En tu perfume mis cristales
ruedan gritos nostálgicos
por favor mi amor, no aniquiles
mis luces en tus ojos.
Una película, estrellas y escenas,
dos almas en radiantes luces.
Desciendes a mi pecho;
brillan tus cabellos lisos,
aprieto nuestras manos.
Beso tu frente, me besas
lloramos al sentir el drama
contuve mi llanto
para hacerte sentir segura.
Sostengo el suspiro
son solo recuerdos
al lado del cristal
no encuentro tu horizonte.
Miro el piso, miro el cielo
mi corazón late en ahogos
el verso quebrado clava
sus astillas en mi memoria.
Con trazos de amor,
delineamos nuestro mapa
en el pergamino del futuro,
en el río etéreo del arpa cuántico.
Nuestros nombres entrelazados
lo cincelamos en los núcleos
de cada cuásar, pulsar,
en cada latido cósmico...
Construí un bastión
para guardar el eco
que nos unía en el sendero
que habíamos soñado.
Si la vida fuera
un libro reescribible
borraría al escritor
para no sentir este poema
hieren sus filosas sinfonías.
Pero no estás,
el eterno invierno
ha congelado al poeta
escribiendo en el hielo
tu nombre en sus latidos.
La pluma lírica
ha perdido su color
en el pergamino existencial
en la angustia de mis quarks,
el color de mi alma
se ha disuelto en cada lágrima.
Ahora escribo mis silencios
con rocíos de los neutrinos
que se deslizan en recuerdos
en ríos y mares
rumbo a los confines
de lo desconocido.
En el rincón
en los umbrales
de mi corazón
llora un piano apagado
latiendo en sus teclas
nostalgias cuánticas...
Llora el vals desgarrador
que quiebran los espejos
besos, caricias, abrazos,...
en noches extraviadas.
Mi existencia...
en grietas vacías
del corazón fracturado
hundiéndose en el colapso
en más dolor, en llagas
y cenizas...
Mientras, en el eco
de mis pensamientos
bailo tomado
a tu cintura espectral
en el vacío
del espacio sideral
de tu falso color.
--Christian Aycho Carbajal



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