El Banquete Cósmico
En la armonía del hogar
se reúnen galaxias vivas
a deleitar el néctar cuántico
que gira en lento contrabajo
bajo la batuta del Director...
Una elegante mesa, flores,
"la cena está servida":
el aroma convida
a la divina nutrición
de las almas.
Donde invitados—
universos, átomos—
se sientan en festivo goce...
Brillan ojos, café, platos;
el banquete baila
la filarmonía de la vida.
Miradas, dientes, cucharas
baten alegrías y esperanzas,
compartir es el acto sagrado...
Bocado a bocado,
los portales del cielo
preparan la alquimia
primordial...
El manjar enciende
la lumbre de la nada
y expande el delicioso
destello existencial...
Mientras el ocaso
con su mirada apaga
el paisaje, los lobos
y los grillos cantan
el reposo de los seres...
Las hojas son
guirnaldas estelares
que aletean ondulantes
en sus espejos de rocío,
pulsando la esperanza
del suspiro del quark...
El cielo besa el rostro
de Dios con la brisa pulsante,
enciende el río de lumbre
que beben los cuásares,
las almas estelares...
La energía primordial,
el canto eterno de Dios
que gira galaxias enteras,
que palpita las melodías
del barro cuántico animado...
Los jadeos, los latidos,
entonan el himno
erizando sus velos,
sus banderas cuánticas
de lucha y gloria...
Es arduo y alentador
esta alquimia del multiverso
que transfigura la materia
en energía palpitante...
Agradecen los alimentos
al Divino Arquitecto
y luz esencial de los núcleos...
En la voz de los pajarillos,
insectos, coros, voces
y músicos que ondulan
"la aleluya etérea" sin cesar...
Exhalan desde sus entrañas
"el reflejo de la última nota"
del mundo: un amén...
—Christian Aycho Carbajal



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