La Sinfonía Afligida
Un suspiro caído
abraza la melancolía
y sus desgarros
en la piel de la cuerda.
Fricciona el infierno
de las almas,
besa el rostro
de la nostalgia.
Un quiebre, y los pianos
desnudan el rocío
de su mirada.
Un susurro, y
vuelven las imágenes.
A nublar su cielo,
Con el golpe
de tambores y redobles,
ríos ácidos de sal
y rabia disuelven su quietud.
Retinas rojas,
cristales ya cegados,
su mente desliza
heridas hondas;
en el piso, la silla.
El rostro amado
se asoma a su ventana
en su palacio mental,
cual vaivén del viento
que golpea las olas.
Golpea y golpea
el martillo del dolor
triturando sus latidos
en astillas de sal
y agujas de vidrio.
Su savia lumínica
arrastra la pena
a los versos del alma,
devastando corazones.
La sinfonía triste
despide el aroma
del desamor
en rotas melodías.
Aquella canción
del tiempo suspendido
robó la calma
y la hundió en sus pantanos
que ahogan esperanzas.
El piano revela
cada eco del corazón
en punzones de filosas rocas
que obstruyen y rompen el cauce.
La sinfonía afligida
aún resuena desgarrando
la partitura del pecho
hasta el último
latido de silencio.
--Christian Aycho Carbajal



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