Latidos de la Felicidad
Las
estrellas susurran tus latidos
el
lenguaje de abrazos cósmicos,
la luna,
los pulsares, las galaxias...
trazan
los pulsos del viento
en los
pulmones verde esperanza
el sutil
aliento de la sinfonía divina.
Los
astros galácticos
irradian
ósculos de aliento
en tu
prisma holográfico
con sus
miradas
con sus
radiantes sonrisas.
Sus
cálidos reflejos
calientan
tus núcleos
ondulan
quarks felices
en tu
espejo cuántico.
Tu piel
es la antena
que capta
la colisión
de la
sinfonía que alquimiza
mensajeros
de gozo.
Conecta
tu cuerpo
a la piel
estelar
siente su
calor,
sueña en
el mágico colchón
electromagnético.
Lleva a
tus manos
la
esencia del sueño,
la pieza
clave que encuentra
su hueco
en el universo
al ritmo
de tu latido,
al calor
de tu suspiro.
Su
resplandor
es la
dulce alquimia
que
reaviva las almas frágiles
y reanima
tus fuerzas
hasta
hacer de ti,
el cuerpo
de solemne luz.
La
estrella enérgica e incandescente
que
descifra los cristales del tiempo,
el espejo
bajo el velo existencial.
Danza la
sinfonía de la vida
alégrate,
regocíjate, respira...
la vida
es la sinfonía de luces
si no
cantas, ni bailas
simplemente
no existes.
No
importa que digan
que
bailas o cantas mal,
tu cuerpo
no necesita el desaliento
de las
voces del abismo
que
apagan sueños y esperanzas...
¿Alguien
te enseñó
que la
risa es un pecado,
una
pérdida de tiempo
o que la
felicidad
se
encuentra solo
en la
cima del éxito?
¡No!,
La
felicidad es un grito de luz
contra
las sombras
que
ahogan sonrisas
en el
abismo de la angustia,
sin razón
aparente,
contra la
oscuridad del Hades
que
despedaza las almas.
La
felicidad la teje
cada paso
que das,
está en
cada verso
en cada
latido,
en cada
jadeo
en cada
lucha
es tu
bandera de luz
tu espada
de sol
y en tu
energía vibra Dios.
Es la
proyección de tu prisma
en cada
momento,
la
felicidad no conoce
dogmas,
teorías, objetos,
Solo
refleja los momentos
de
espacios y tiempo
que
alquimizan
tu
enérgico bienestar
la
belleza, la ternura de tu piel
los
brillos de tus dientes...
Tu cuerpo
necesita la onda atómica
que
desplaza con su expansiva fuerza
las
nieblas del dolor, estrés, rabias
enfermedades,
caos,...infierno...
¡Ve
ahora!,
recarga
tus baterías estelares
que tu
alimento es tu aliento
y no el
tóxico del infierno cuántico...
Purifica
la fuente,
recarga
tus núcleos
con luz
radiante,
con el
elíxir
de la
galaxia verde
y limpia
las sombras
del
colapso.
Las ondas
de la felicidad
encienden
sonrisas, días alegres
cuerpos
radiantes, almas felices,
la
gratitud, el respeto, la solidaridad...
Son leyes
naturales
en código
atómico
que
enlazan las redes
de la
inagotable fuente cuántica,
todo está
interconectado
somos
núcleos de la trama cósmica.
Quisieron
aislarnos
de
nuestra fuente cuántica,
pero
nuestra conexión interna
siguió
vibrando en el almateria
y en el
poema.
Tu
designio lo pintas tú
con el
pincel de tus latidos
en el
mágico lienzo
del velo
de la vida.
El hombre
es el núcleo vital
el ser
social natural
del gran
velo cuántico
del mundo
interdimensional
que
entrelaza
los
cuerpos estelares
del
infinito multiverso.
Y en este
entrelazo de
el amor,
las almas,
los
cuerpos...de la red
comparten
el sol de sus núcleos,
sus
bellos corazones
que
alquimizan la felicidad.
Es la
humanidad
el primer
motor,
el mismo
latido que sincroniza
los
bailes del quark
y la
rotación de las órbitas
en el
enigmático
e
infinito multiverso.
Y en la
faz de la constelación
es Dios
la chispa divina
que
ilumina los núcleos
con su
amor, su luz y
su
infinita compasión.
La
energía que late
en
nuestros corazones
para
hacer del latido,
eterna
existencia.
--Christian Aycho Carbajal



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