Entrelazos Cuánticos del Amor













Duele el amor,

duele amar,

duele adentro,

en el pecho,

en la mente,

en las entrañas,

en los huesos,

en el alma...


Duele su traición 

que rompe mis cristales

en astillas de niebla fría 

en la noche cuántica

del sufrimiento eternal...


Amé todo de ella,

la besé con devoción

tomé sus manos

caminamos juntos

por los huertos,

por cada camino...


Oyendo el arpa celestial

que vibra cada cuerda

las finas sinfonías

que nos redimía

en armonía y calor...


El canto de los gorriones

el susurro de la brisa,

los grillos, las cigarras,

las gotas en el manantial,

el chapoteo del risco...

el viejo piano, el arpa...

la música, su voz...


En la nostalgia 

del inmenso océano 

donde danzan 

las almas,

el amor.


Besé sus cabellos,

besé sus pies,

besé su frente,

besé el velo 

de su alma...


Ella me besó con locura,

sus mordiscos, 

sus jadeos,

sus luceros brillaban

en mis penumbras,

en sueños delineados

en los fotones...


Yo rocé sus mejillas,

nuestros ojos colisionaron

pulsos en los portales oculares

entrelazando nuestros universos.


Nos quedamos absortos

dejamos que nuestras

almas decodifiquen

nuestros sentimientos

en lenguaje cuántico...


Le susurré al oído

cantos de amor

en su galaxia auditiva

que captó el eco

en su galaxia neural...


Donde el alma cuántica

trasmuta fotones y savia

en la mágica serotonina

de la felicidad, de la alegría,

los neuroalquímicos

que erizan la piel...


El aliento de lumbre

que activa, que enternece

neutrinos, quarks...

en la sonrisa de ambos

hologramas cuánticos...


Nuestras siluetas 

galaxias multiversales

bailan entrelazadas el vals,

sienten, aman...


Fuimos el uno para el otro,

dándonos abrazos

que encendían 

nuestras estrellas 

abrazamos nuestros soles

en alquimia perfecta...


Cuando ella caía 

en la gravedad, 

a los pies del colapso

yo alumbraba su oscuridad 

la reanimaba

con la sabia razón

y con la savia lumínica.


Sus dedos, 

sus sellos, 

son galaxias

son vórtices de luz

que ondulan pulsos

que conducen la energía...


En sus lindos pies

posee más vórtices

que besan estelas

que atraen y aspiran

las fuerzas etéreas...


Son sus vórtices

las galaxias cuánticas

en la escala de los quarks

que interconectan

a la tierra, sol, luna,

pulsares,... quasares.


En su cabeza

el sello ondular

uno o dos vortex 

son portales colisionadores

a sus galaxias neurales...


Donde el alma

la luz de la conciencia

teje el universo

con los pulsos cósmicos

al manantial cuántico

mi bello multiverso...


Con savia lumínica

los latidos, los sueños,

los bailes de los quarks

los pulsos que ingresan

por los vórtices,

transfigura en versos

y materia del amor...


La savia de luz

de sus besos

que emergen

de sus entrañas

son mi elíxir existencial.


El portal de sus labios

dulce sal ondular

cargado de savia cuántica

enciende mis penumbras

aviva mi universo cuántico...


Su amor alquimia pura

su belleza es de cuásar

que mis átomos contemplan

como a la rosa, al jazmín...

mi universo perfecto...


Hoy, extraño

sus abrazos de astro

sus caricias pulsares

su calor divina...


Eso, que

solo ella,

sabía transmitir

y llenar

mi vacío cuántico

mi vacío de su energía...


Porque es el amor,

la alquimia divina

del entrelazo cuántico

que desencripta el ADN

para producir el linaje

de infinitas vidas...


Y en la infinitud 

del multiverso,

es Dios, 

la Luz Primordial 

ubicua de los núcleos,

el programador cósmico 

del amor en las especies...


Para la multiplicación

para rotar la sinfonía

para entrelazar la vida

en toda la escala estelar

por toda la eternidad...


--Christian Aycho Carbajal

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