El Vacío Cuántico













¡Hola!


¡Escucha...!

siente los latidos

acércate al pecho

del amor de tu vida

y escucha sus latidos.


Siente la sinfonía

deleita las canciones

creadas con bajos

que redoblan y bombean

los pulsos del tiempo.


Las ondas de la sinfonía

controlan y modulan

el ritmo ondular

de nuestra existencia...


El vacío en el amor

ha sido confundido

con el vacío sideral.

No todo es vacío,

son flujos energéticos.


La materia animada

es un cuerpo radiante

que actúa y confluye

en el plano dimensional

de las arpas resonantes.


No es vacío

de la separación

es el silencio cuántico,

es la desactivación de pulsos,

la pausa vibracional

de la música etereal.


Es la falta del éter,

de la energía ondular

que enciende quarks,

átomos, células,...

pulsares, cuásares.


Es el silencio de onda

cuando los cuerpos

dejan de sentir el calor,

que emite la savia luz

del ser que ama tanto.


El amor surge de la conexión

genocuántica de las hebras,

el flujo de información,

los gametos son los conductos

que pliegan el entrelazo fractal

de las almaterias.


Cuando un pajarillo

ve morir a su pareja,

la asimetría colapsa fotones

en sus núcleos neurales:

agonía.


Es un cuerpo replegándose

luego de recibir el impacto

del eclipse ondulatorio,

donde la energía almaterial

retorna al conducto del río energético.


Son los mensajes

cuánticos que conmueven

los núcleos espejos,

torciendo el respiro,

lentos latidos y el frío

que apaga súbitamente

su manantial cuántico.


El ser humano, al igual

que las especies vivas:

de flora, fauna,... estrellas,

galaxias... poseen pulsos

en sus universos cuánticos.


Pulsos energéticos

producidos en el interior

de los núcleos, que

se encuentran

en los conductos

del río lumínico.


Este río se extiende

en los velos cuánticos

del entrelazo ondular:

raíces, venas, arterias...

enlaces iónicos,...


El trauma postdisrupción

que ocasiona la ausencia

en el amor es similar

en todas las especies.


Los cuerpos cambian,

las formas pueden ser

diversas en el multiverso,

pero los quarks guardan

la misma función

de resonancia cuántica.


Todo está interconectado,

nada está suelto;

todo vibra en la trama,

en el tejido cuántico

del entrelazamiento.


Donde neutrinos, ángeles

y almas coexisten

en el plano que Dios

trazó para mantener

el spin, la rotación, la vida...

en la eternidad...


Donde el aliento de Dios

es el flujo de la sinfonía

la armonía cósmica,

donde la muerte sombría

deforma el ritmo

y apaga los núcleos.


—Christian Aycho Carbajal

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