I Canto a Dios
Soy el alma que danza
cada melodía que dicta
tu partitura celestial.
¡Soy un mortal, Dios mío!
Con un pañuelo que enjuaga tu cielo,
con lágrimas bajo la niebla,
con desgarros en la tempestad,
con ternura bajo la luna,
con alegría bajo el sol...
Amo los pulsos
de las almas vivas,
tu sacratísima creación:
neutrinos, quarks... galaxias...
humanidad, fauna, flora...
todo es partitura
de tu misteriosa armonía.
Amo sus nostalgias,
sus anhelos,
sus caminos,
sus sueños,
sus heridas.
soy un humano,
Dios mío.
He caminado, mi Dios,
la senda que forja
hombres fuertes...
Anduve herido y sollozante,
anduve por los filos descalzo,
anduve sin abrigo y con tu calor,
anduve tras puertas sin almas.
Pero escuchaste mis plegarias
y me enviaste ángeles
con piel y con hueso,
que en sus manos traían
el aliento de vida
para este cuerpo débil.
No dudaste ni un instante
en sanar mis heridas.
Contemplo la gracia
de tu grandeza, mi Dios.
Si con mi vida puedo pagar
el valor de tus bendiciones,
ten mi vida, Señor mío.
Dulce canto de la vida
luz sutil que nos inunda
de sonrisas y esperanzas
con cada nuevo latido.
Son tus palabras
el susurro del viento;
son tus abrazos
el sol radiante,
mi calma perfecta
es la armonía de tu luna
en la noche de angustia.
¡Creador de la constelación
donde las almas entonan
la sinfonía de tu gloria
en infinitas melodías
multidimensionales!
--Christian Aycho Carbajal



Comentarios
Publicar un comentario