La XIII Sinfonía Cuántica













Cada latido de los núcleos 

del multiverso terráqueo, 

son el eco del sol,

de la luna, de las estrellas,...

de cada galaxia…

 

Delinean cada latido,

un fenómeno fascinante 

un suceso complejo.

 

Surge de la ionización del agua

En la bioeléctrica

por la interacción 

en la savia lumínico-cuántica

en múltiples pulsos y ondas,

en los conductos de la matriz 

verdoalquímica.

 

En el núcleo de la vida, 

surge el eco energético, 

donde la ionización del agua,

se entrelaza con la bioeléctrica, 

generando un flujo 

de savia lumínico-cuántica. 

 

En este crisol de energía, 

múltiples pulsos y ondas 

se interconectan en una danza

en los conductos de la matriz 

verdoalquímica. 

 

Aquí la esencia de la vida 

se imprime, en almateria 

un holograma de luz y energía, 

donde la materia y la conciencia 

se funden en el entrelazo cuántico.

 

La vida en la Tierra 

se reactivó a partir

de cápsulas del tiempo,

contenían seres vivos 

de un planeta original,

otro planeta donde florecía 

la vida, pero algo ocasionó

su colapso.

 

Estas cápsulas, 

llegaron a la Tierra 

a través de meteoritos, 

cometas,...contenían

las semillas, el código genético 

de una inteligencia suprema.

 

Aquel ser divino

que configuró en el Quantum 

de moléculas y células

el diseño de la almateria

a partir del aliento bioeléctrico

dando origen a las especies 

brotando la vida en la tierra.

 

Aquellas estrellas vivas 

las plantas esenciales 

para la repoblación del planeta 

y la creación de un multiverso 

interdimensional habitable.

 

El latido del planeta verde 

los iones del agua 

bailan al compás de las ondas,

 en el canto de los vientos

dando el aliento a las especies

la razón de la constante 

del latido de las especies.

 

La fotosíntesis permite crear

el néctar alquímico de la vida, 

las plantas absorben carbono

y liberan oxígeno, 

regulan la temperatura 

y la composición química 

de la atmósfera.

 

Las plantas, portadoras de vida 

cargan sobre sí otros latidos 

alimento y refugio a la amplia 

variedad de especies de

humanidad, animales 

y microorganismos.

 

Las plantas son seres

que explosionan sus núcleos

al diseminar sus semillas

han desarrollado capsulas

del tiempo que viajan

en naves interestelares.

 

Los frutos son el anzuelo

que las especies liban

para vivir, pero a su vez

sirven para diseminar

las semillas a distancias

inimaginables.

 

El néctar de las flores

de las plantas permiten

ondular sus latidos

la bioeléctrica cuántica

a las abejas, colibríes,

polinizadores.

 

No solo para alimentan

sino permiten concebir

en las flores hermosas

las semillas de la vida 

uniendo los gametos

de la transcripción

del código del ADN.

 

Aves, animales y humanos

dispersan las semillas

de la vida para germinar

los bosques del oxígeno

y los frutos del elíxir

bioeléctrico, el río eterno

de la constante existencial.

 

Asimismo, en el velo de los océanos 

Plantas de algas y microorganismos 

producen el néctar bioeléctrico 

la bebida ondulatoria.

 

Peces y animales marinos

sorben la savia lumínica 

de las algas y organismos

fuente continua de aliento 

para la cadena de los latidos.

 

La bioeléctrica surge de los nutrientes 

fundamentales para el latido 

Los seres vivos necesitan nutrientes 

para crecer y desarrollarse, 

la bioeléctrica ondula 

los procesos biológicos.

 

Las cápsulas del tiempo 

que contenían seres vivos

de un planeta original 

se reactivaron en la Tierra 

gracias a los pulsares, 

el agua, el sol y la luna. 

 

Estos pulsos proporcionaron 

la energía que reactivaron la vida 

en las cápsulas y permitir 

que se desarrollaran las especies.

 

Nuestro planeta es la réplica

de otro planeta más grande 

que un día colapsó.

 

Pero ahora, en renace

en la nueva aurora cósmica, 

la humanidad, especie líder, 

portadora de la llama

de la conciencia. 

 

Como héroe de las especies, 

asume el deber sagrado 

de construir el Gran Arkan, 

un Jardín titánico 

donde las especies latentes 

puedan florecer. 

 

Las manos de Dios 

que custodian y protegen 

el aliento cuántico-cósmico 

que late en cada ser,

preservando la Sinfonía Cuántica 

del universo y asegurando

 la sintonía de la creación.

 

--Christian Aycho Carbajal 



Dedicado a la humanidad consciente.


Comentarios