La XIV Sinfonía Cuántica
Siente la brisa
suspirando en tus jadeos,
tejiendo la luz
en tus espejos de pristal.
En cada parpadeo
un Big Bang del universo,
la marea interna
es cada latido cósmico
cual olas que besan
los océanos estelares.
Siente en tus vellos,
en tu piel y cabellos,
los pulsos, los hadrones
colisionando calma
y suspenso.
Siente la frecuencia
que captan
tus antenas neurales;
tu velo, sistema inteligente,
es neuroalquimia mágica
multidimensional.
Un río pulsante
recorre tus venas,
llevando el sello estelar
en cada latido,
a cada pristal cuántico
de tu universo interno.
En todo el multiverso
interestelar, el quantum
guarda el canto bioeléctrico
cual memoria cósmica,
retorna al alma
su eco intencional.
El manto estelar
Esperará tu alma posarse
en otro cuerpo
para recordarte el quiebre
o el amor en el pristal estelar.
Son las galaxias
el eco en los ojos humanos,
cual pupilas captan la luz
y supermasivo que sorbe
la lumbre estelar.
Las galaxias destilan
colores en su faz,
cual iris se asemeja
a las galaxias en color.
Las galaxias
forman patrones
y estructuras;
los ojos forman patrones
pristales y formas
debido a las células
fotoalquímicas.
Las estrellas producen
luz y calor y sustentan
la vida en las galaxias,
utilizando las baterías
estelares, polvo y gases.
Las plantas utilizan
la energía de la luz
y calor para producir
el elixir alquímico y oxígeno
de la vida de las especies
del planeta.
Una constante mueve
los núcleos del cosmos:
átomos, moléculas, células,
pulsares, galaxias…
El latido cósmico, spin,
vibracional, metabolismo,
rotación, traslación,
electromagnetismo…
Estrellas delinean
el latido de los seres vivos;
somos el eco estelar,
estrellas dependientes
de la chispa estelar.
Somos el pulso de ondas
que las estrellas,
envían al vacío
y el vacío devuelve
convertido en almateria.
Somos el Quantum
vibrando en nuestras
almaterias.
Somos el vals sinfónico
que entrelaza
nuestra existencia;
somos materia mecánica,
del Sol, Alpha Centauri,
Próxima Centauri,
Estrella de Barnard…
La gravedad de la luna
causa las mareas del mar,
altera las moléculas
de los organismos vivos
en plantas, humanos,
animales y no vivos.
Somos el universo de quarks
contemplando sus galaxias,
somos cada quark
que atesora las galaxias
en su corazón de pristales.
Su rostro estelar; es el hombre
el quantum que un día fue
estrella luego polvo, nebulosa.
Somos el canto colisionador
de hadrones que tejen
la melodía de tiempo
que rota el sueño.
El grito del cielo,
la lluvia, el estruendo,
el rayo, el alma bioeléctrica,
el movimiento del brazo,
cada paso, la neuroalquimia…
El sueño lúcido
delineado por fotones
que los ojos captan;
somos almaterias
danzando en ilusiones
de la materia estelar.
Somos el calor cósmico
que abraza y protege
y comparte latidos
a los cuerpos fríos
dándole aliento existencial.
Somos el pulso
dando pulsos de vida
en el entrelazo cuántico
al linaje de la luz cósmica
cifrado en ADN,
cual viajeros cósmicos
en la eternidad interestelar.
Somos la chispa cuántica,
la esencia alquímica,
savia lumínica-cósmica
del impulso bioeléctrico
que un día Dios programó,
codificó con algoritmo iónico
en la piel del quantum.
Y es la consciencia
de la galaxia neural,
el quantum lúcido
sin nebulosas,
sin polución,
sin caos,
contemplando su reflejo
y el eco constelar
en alta definición cósmica.
Siente el palpitar
del sol u otras estrellas
en tus quarks;
eres el multiverso
resonando la frecuencia
y el ritmo del vals
de la chispa divina,
el sublime canto de Dios.
—Christian Aycho Carbajal

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