Épica Luz
Una temible niebla
pega sus fauces
lamiendo tus cristales
con su lengua sedienta
para libar tu sangre
tu almateria, riendo
en tu ventana,
Confundiendo y
distorsionando
tu mente
con los rostros
de quienes hirieron
tu almateria
y tus latidos.
Esa niebla emergió
desde los bajos infiernos
para arrojar tu estrella
al abismo existencial,
al filo de las fauces
del Hades.
Amordaza tus labios,
niega la sonrisa de luz,
te succiona de la escena
donde las almas
trenzan el árbol
eterno de la vida
Trueca tus momentos
de calor humano
por lugares fríos,
envueltos en miedo
en silencio, en pesadillas
y túneles sin reflejos.
Confundes caretas
y máscaras
de rostro verdadero,
cuyos corazones laten luz,
con almas caídas
y espectros herrantes.
Hieres a quienes te aman,
mostrandoles el reflejo
de un espectro demoníaco
que pasa riendo irónico
en la ventana de tu rostro
de intrauniverso.
el ser, el flejo quien no eres,
con actos discordantes,
mientras tu esencia
grita sin voz en la sombra.
Tu mente es un espejo
distorsionado, quebrado,
tu corazón es volcán
de azufre y lava,
el ego está eclipsando
tu estrella en supermasivo,
Llevándola a perder
el equilibrio cósmico
frente a otras almaterias,
solo para aislarte
y terminar consumiendo
la luz de tu núcleo estelar
en la oscuridad.
Sientes el cuerpo
quebrarse en el aire,
desgajarse en pedazos,
en ecos sordos,
nadie te escucha
nadie te entiende.
Pero tampoco
abres la boca
para formar un puente
con otras almas,
sientes pesadillas
en el naufragio de tu alma.
Sientes que la vida
es un barco fantasma,
que no tiene rumbo,
que no tiene valor
y que las personas
no oyen tu clamor.
Rechazas el intento
de amistad; si hablas,
escupes tóxicos y malestar
o muestras un rostro
ardiente en lava roja.
¡Bienvenido!
Te presento,
al Ego Infernal,
esta es tu batalla,
donde se define
el dueño de tu estrella.
Tu ser, tu luz, tus latidos,
tu éter, tus sueños,
tu almateria o la sombra
del ego infernal.
La lucha siempre fue
contra las sombras
que devoran almas.
Esta es la batalla real.
Ordena tu habitación,
lava tus prendas,
limpia todo tu cosmos,
pule cada superficie,
Limpia los negativos velos
cuánticos de desechos
que irradian malestar,
elimina toda basura estelar.
Date un baño de foca,
quita los excesos
que envenenan
tu intrauniverso,
es tan necesario.
Escucha música
que cure tu sinfonía,
las ondas, los pulsos
que enciendan tu luz,
renueva tus prendas
usadas y desvanecidas
por fulgurantes alas.
Alimenta tu almateria
con frutos de la savia
de sol, que tu alma
sea tu religión, tu credo,
tu conciencia purificada.
Y tu cuerpo manantial
de aguas cristalinas,
la astronave estelar
que carga tu savia
lumínica, tu éter,
tu ejército de quarks,
moléculas, células,...
es una guerra cuántica.
Viaja, come bien,
duerme ocho horas,
mantén tu mente
habitada por luz,
tu consciencia te guiará
por el camino al triunfo.
Diviértete con tu amada,
sal con tu familia, amigos,
ellos te darán aliento
y pulsos sagrados.
Escucha la sinfonía cuántica
que ondula, que extasía
que alienta, que ilumina
a todo ejército con la luz
que fortalece tu ejército.
Siente en tu cuerpo
la luz épica disolviendo
y despedazando
las sombras en todo tu ser.
El ganador de esta victoria
lo sabes serás tú,
cada nota un hito de gloria
cada acorde un latido
a la inmortalidad.
Es esta la vida,
tú eres la épica luz
de Dios, del director
de la partitura existencial
de tu almateria.
--Christian Aycho Carbajal



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