Océano de Luz
En el vasto multiverso
interdimensional de la vida,
donde el hombre, la flora,
la fauna, ...células, quarks,...
pulsares, cuasares y otros seres...
coexisten en el cosmos.
Existe un secreto más allá
de lo evidente y visible
ante las galaxias oculares,
que captan los viajes
de los cuerpos radiantes
al ascenso o al colapso.
No obstante,
hay almas latentes
en estos cuerpos que amplían
sus espacios de vida
multiplicando sus núcleos...
Mientras otros se dividen,
replegándose, envejeciendo,
sin lograr sus reflejos
hasta desaparecer
en la oscuridad.
La vida es un multiplo
configurado en los cristales
cuánticos del linaje
de las hebras del ADN-luz
de las estrellas.
La vida es el latido
de los fotones de luz
que arden en cada núcleo
de la almateria.
Ante esta inmensidad
hay almas de luz
con conciencia
que protegen y tejen luz;
héroes de su vida, familia,
pueblos, de las especies...
Frente a ellas,
hay espectros de niebla
con intenciones de apagar
los núcleos de luz,
que depredan y desarraigan
las luces de todo ser...
Pero en esencia, no hay
color puro, ni supremo,
todos poseemos la misma
razón existencial para coexistir
respetando nuestros espacios
nuestros hogares distales.
No hay cosmovisión,
ni credo, ni doctrina,
ni ideología suprema
ni definitoria, ni total,
todas confluyen al final.
Como los ríos,
todos diferentes,
que se unen y funden
en el mismo océano
de la luz existencial.
O simplemente son ríos
o manantiales que se secan
dejando de brillar
en el océano de la vida.
En este fluir de manantiales
y ríos cósmicos, la luz
es el conjunto de peces
que aletean la existencia,
seres de agallas.
Es el ser humano
el pez estelar con mayor
conciencia de luz,
capaz de tejer
un mundo mejor
para el entrelazo eterno
de las estrellas.
La luz de la consciencia
enciende en alta intensidad
energética de los fotones
de luz en la colisión
con la materia.
La intensa luz
en los patrones
de la materia cargada
de giros, calor y sonido,
se graba súbitamente
en los cristales cuánticos
la memoria de la materia.
Así, todas las teorías,
las ciencias,...los cantos,
los trinos, los bramidos,
los silbidos, los sueños,
los deseos, las pasiones,
la sinfonía cuántica,
derivan de luz energética.
Mientras que la polución,
el colapso, la extinción,
la muerte, las cenizas
solo germinan la muerte
de las estrellas.
Por eso, los pecados
y los daños en perjuicio
de la vida de los núcleos
culmina con la extinción
de la luz, la oscuridad.
Al final, la lucha es una:
luchar por el bienestar personal
y colectivo de los núcleos,
que es la luz de la conciencia,
de la razón vital.
Luchar por mantener vivos
a las especies de luz
del río eterno
de la constelación
cuántico-cósmica.
Eres tú quien decide
secar su manantial,
secar su río y desaparecer
junto a su sombra.
Pero el mar siempre
volverá a su ciclo
a multiplicar sus núcleos
en los pliegues ubérrimos
de la Pachamama
y del cosmos
por toda la eternidad-Luz.
—Christian Aycho Carbajal



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