Constante Sombría











En el enigma existencial

yacen espectros 

arrastrándose 

entre las sombras

entre los vortex digitales

entre las caretas amicales

buscando almaterias frágiles.

 

Aquellos pristales empañados

opacados, con conciencias 

sus esencias yacen en prisiones

de cubos sórdidos, 

congestionados en polución.

 

Cual lluvia de hadrones 

cual láser calcinante

es el filo iónico

del supermasivo

que devora almaterias

que aspira objetos.

 

Las sombras del mal

los espectros de un supermasivo 

se instalan en las mentes 

de almaterias enlodadas,

 

El primer síntoma 

es el dolor cuántico 

el vacío en el pristal

quebrado y astillado

de no haber conseguido

o de haber perdido algo.

 

La envidia es el primer

escalón de este infierno,

el espejo obscuro refleja

sus primeras sombras.

 

Aquel eco sombrío

de rasgar con el golpe

de hadrones el bien ajeno

y apagar sus luces cuánticas.

 

La almateria o el objeto 

sufren los golpes iónicos

sus cuerpos caen 

en la boca de supermasivo 

se desintegran:

en accidentes 

en lento deterioro,

en malea y enfermedades,

 

 

Las almaterias que reflejan 

heridas, golpes, quiebres

y sombras destructivas 

en sus pristales cuánticos 

llegan a odiar y ser odiados,

 

La naturaleza del odio 

no es un fin, 

es un medio de los espectros 

para alcanzar un fin devastador.

 

El odio se genera 

en la suma de constantes sombrías 

que afectan la neuroalquimia

de una galaxia neural,

de otro pristal bioeléctrico.

 

La discusión es el colapso

es el caos de hadrones

el circo de las sombras 

que afectan mentes y núcleos 

de las almaterias opacadas.

 

Dos núcleos latentes 

tienden a repulsarse

hasta llegar a extremos 

inmensurables cual átomos 

de un volcán en erupción.

 

Donde las almaterias se calcinan

en escalones infernales 

propinándose los puños,

balas, golpes, misiles, drones,

que no solo aniquilan sus cuerpos

sino otros cuerpos adyacentes.

 

Son las constantes 

del infierno cuántico

que llevan a las almaterias 

por el camino sin retorno 

a las fauces del mismo Hades.

 

Las crisis no son síntomas,

son armas, son medios 

para acabar con los núcleos 

que laten luz bioeléctrica,

el rotor de todos los núcleos 

cuántico-cósmicos.

 

Los odios, envidia, 

discusiones, peleas

crisis, polución, 

holocaustos, guerras, 

aniquilación, muerte...

Silbidos fúnebres del Hades,

 

Mientras se apagan

las luces, los párpados 

de las especies latentes

flora, fauna, humanidad,

los ciclos de la existencia,

 

Desde un vórtex

desde el algoritmo 

de un virus devastador,

resuena una risa 

irónica, mientras

colapsan los sistemas

bioeléctricos.

 

Mientras los hombres

cantan con dolor

el réquiem de la humanidad,

se desangran con los suyos

creando un portal infernal

de sufrimiento, angustia, 

agonía y muerte.

 

La solución yace 

en la limpieza

de la almateria 

quita los desechos 

purifica tu neuroalquimia

tu esencia humana.

 

Late el elíxir existencial 

y la vida es la constante de luz

frente a la oscuridad,

que late en tu corazón 

en tu ser, por toda la eternidad.


--Christian Aycho Carbajal 


Dedicado a la humanidad.






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