Cantar de los Quarks











En un lugar no muy lejano

donde las siluetas estelares

vibran en sublimes escalas:

cada rotación, cada paso

cada giro, cada spin...

son el motor del cosmos.


Fundiendo el elíxir de la vida

de las almas en las estrellas

en perfecta alquimia cuántica,

el caldo ardiente primordial 

de la savia lumínica.


Se reinventa en el romance

de los núcleos atraídos

por sabios imanes

en la melodía iónica.


Cual néctar en los labios

de su constelación amada,

almíbar que transforma

la luz de su estrella,

irradiando auroras boreales

en huertos cuántico-florales.


Y en el concierto constelar,

todos contemplan susurrantes

el beso del quark

en la mejilla del quasar,

en el entrelazo de un abrazo

bailando el Danubio Etereal.


Cada núcleo vivo se integra

y se reconfigura en grandes estelas 

del multiverso interdimensional

cual almas viajando cuerpos cíclicos.


La fiesta de los neutrinos

brincando y brindando

por el amor en el centro

los latidos de su estrella.


Y yo amo el calor

de tu sol estelar,

la ternura de tus fotones

que irradian el brillo

de mis sueños, de mis ojos

en mis noches tempestuosas.


Me fundo en el viaje

de tus paisajes cósmicos,

en la fronda de tus jazmines,

en tu piel de Venus,

en las escaleras

a tus labios de aurora.


Tus bellos, tus cejas de luz,

tus cabellos ondulantes

pausan el suspenso

con su radiante luminiscencia.


En los bellos reflejos

de tus pupilas de esperanza

mis quarks de cristal

se quiebran en deseos.


Tu nariz perfilada

esculpida en mármol

de blancas rosas,

es mi cúspide del cielo,

el eterno jadeo filarmónico.


Tu frente, mi reverencia

en su tierna majestad,

en la colisión de tus senos

que funden mis labios

en un beso protector.


En el néctar de tu fuente

bebiendo el elíxir alquímico

de la magia de tu polen

que me embriaga en placer.


Tus ansias se dilatan

en los umbrales sinfónicos,

que pintan síncopes de luz

que iluminan mis galaxias.


Los cielos de nuestros ensueños

en el arrebol del jardín

con tu supernova excelsa,

musa diva, cantar de cantares.


En las profundidades

de la existencia

vibra el secreto revelado

en estelas curvando

el horizonte en los giros

que pulsan los destellos.


He aquí la misma estrella

donde nuestros universos

se funden en el Big Bang

para brotar en su alianza

en el mar de luciérnagas

que Dios tejió en el velo

de las hebras de nuestros quarks.


—Christian Aycho Carbajal


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