Brillo Estelar












Un latido a la constelación,

un paso que decide,

un eco que trepa

la nota que acaricia

las plumas en vuelo del águila.


Un sueño, una visión,

el secreto mejor guardado

del deseo humano 

que el corazón late urgente.


En el silencio del suspiro

que ansía en un parpadeo,

vislumbrando el almíbar

masticando y deleitando 

el dulzor en tu lengua.


Tú das el paso

donde solo había vacío,

los que vienen trazarán

caminos y ciudades

sobre el brillo de tu huella.


No es liderazgo,

es el giro impredecible del quark

en el orbital de un nuevo paisaje

que la mente proyecta 

con hilos de sueño,

tejiendo lo complejo en posible.


Tú eres la grieta en el muro cósmico,

la primera piedra que el río besa,

el umbral que tus quarks delinearon,

el peldaño que ignora la caterva,


La roca abismal que muchos 

no temen escalar por miedo

para alcanzar la cúspide.


El miedo al fracaso

es el guion de aquellos

que prefieren verte en el abismo,

sediento en río de agua mineral.


Desprende de tu piel

las espinas, los dogmas

que te anclan a lo seguro.

Tu mente solo proyecta

el eco de tu cuerpo sabio,

tu intrauniverso es un sensei.


Solo tu mente pudo

enhebrar la complejidad,

tejiendo redes de miedo,

límites que empañan

el fulgor de tus cristales.


Tu cosmos interno transcribe

tu código esencial, tu química única,

tus sueños son el reflejo

de espejos multidimensionales.


Llenaste tu atmósfera

de nieblas que ocultan

tu lumbre estelar, tu inventiva,


Pero hay fuegos que emergen

de tu centro gravitacional,

irradian haces por rendijas

que las sombras pretendieron

sellar. ¡Mas no pudieron!


No lograron apagar el fuego

de tu conciencia luminosa.

Tu corazón, tu mente, tu cuerpo

vibran con cada rayo

de tu elíxir cósmico.


Eres el filósofo de tu alba,

el astrónomo de tu galaxia neural,

el poeta que fotografía 

versos en el camino...


Eres la esencia antes que oficio,

moldea mundos con sus manos.


Eres lo que brota

de tu manantial interno, 

de tu almateria 

de tus cristales vibrantes,

de tus espejos, de tus latidos.


Y eres único en tu creación,

no por vencer a otros,

sino por trascender tu propia sombra.


Pintas el lienzo con éter alquímico 

que emanan de tu materia esencial:

no la elección fría de lo correcto,

sino la alquimia que forja

con magia tu esencia humana.


Eres el cincel y la luz esculpiendo

la obra que el tiempo 

no se atreve a nombrar.

Tus ojos la verán asombrados:

no es magia, es el fruto

de tus resonancias cuánticas.


Grabado en talento cifrado,

la inteligencia humana

que proyecta la virtud

de sus partículas evolucionadas

en infillones de años luz.


Tienes en ti la partitura original

para crear las melodías eternas,

tocar las armonías que penetran

y emergen de tu médula.


Siente en ti el color y el sabor

que trascienden los límites

de lo conocido. 


Inspírate en tu esencia, 

cree en tus manos,

en tu ser, tú tienes el secreto

radiante que emanan

de los núcleos de tus cristales.


Haz vibrar tu voz

con la palabra 

que despliega pulsos

que transforman yermos

en Jardines Cósmicos,

cuida tu conciencia...


Protege tu hogar, tus personas,

tus amores, tus compañeros,

los seres, tus raíces,

tus aguas, tu universo interno

y tu multiverso natural.


Eres la partícula, 

un núcleo de tu savia lumínica,

en el latido-infinito que se expande

en estela de quásar, un haz

que compone la sinfonía

atemporal de la existencia.


Eres el latido que apaga silencios,

la lumbre que aprende a cantar

en el silencio del génesis 

del multiverso dimensional.


Eres el cincel de luz alquímico

de tu escultura etereal 

de tu Edén Cósmico.


El genio dormido de la lámpara

está en ti, tu eres la lámpara 

y el genio despierta cuando 

friccionas tus quarks 

y lo proyectan en tu brillo,

en tu semblante estelar.


Porque la estrella 

¡Eres tú!.


--Christian Aycho Carbajal

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