Cantar a una Estrella
La conocí
cual sol naciente
en una
danza caballeresca,
su
belleza resplandecía
el mismo
y radiante cielo
y mi
almateria perpleja
cual
eclipse lunar.
Ella
delineaba mis sonrisas
con sus
cabellos ondulantes.
pincelando
su dulce alquimia
en el
lienzo de mis pristales,
grabando
con sus dientes
mis
latidos radiantes.
Incisiva
y perfecta,
bailaba
cual teatro épico
donde los
dioses se inclinan
contemplando
su gracia.
Aquel
arte de su estética celestial,
de mármol
estelar animado,
cada
movimiento de ensueño,
con un
titánico vals épico
rotando
mi multiverso en su eje.
Alquimia
mágica,
musa de
mis quarks,
sueño
neuroalquímico
tejida en
nubes de sol
que
levita mi almateria
en
suspiros eternos.
Bórrame
con un beso
las
sombras del corazón.
Sorbe mis
latidos con tus labios
y
sumérgeme en tu constelación.
En el
vasto universo
de tus
ojos, ahí donde
te
revelaré el néctar de mi amor,
bailaré
con tu aquiescencia.
El vals
constelar
de tu
encanto
en la
pista de estrellas,
en tu
castillo
mi reina,
mi guía...
En el
fragor de la batalla,
tu
estrella resplandece
encendiendo
mi canto
cual
himno y néctar de luz,
fuerza de
mis latidos
en la
lucha fiera
contra
las sombras infernales.
En la
despedida a la batalla,
tu
caballero armado y firme,
está
listo para partir al campo
a
combatir por tu honor,
con
pasión y fervor.
Tú me
miras y yo sueño
en el
delineo de tus dedos,
enterneces
mis pupilas,
contemplo
tu rostro,
¡volveré
mi amor!...
Te
aferras a mi abrazo,
yo te
abrazo fuerte
y en un
beso apasionado
nuestros
latidos se entrelazan.
En las
noches boreales,
te abrazo
en cada latido
tu
cintura de seda,
mi
divella musa,
mi
marshmallow rosa.
Suspiro
tu aliento
y me
hundo en tu silencio,
libando
sediento
tus
cantos de sirena,
elíxir de
tus paisajes.
He
escrito versos en el pergamino
de tus
espejos, pintando
en cada
sílaba universos
de sueños
y frutos, cual ofrenda
de mi
amor, al poema de tu luz.
Luna
llena de mis noches,
el canto
de tus pulsos
bate mis
anhelos.
Tocó el
cielo de tu carita
besando
tus luceros
que
eclipsan mi estrella.
Tu
sonríes y yo contemplo
la
radiante luz de tus cabellos.
Tú me
besas y yo muero
y vuelvo
a renacer
Cual
estrella enérgica
en el
viaje de ensueño,
a tu
castillo de cristal
donde
brilla en espera
la gloria
de tu semblante.
En el
corcel del tiempo eterno,
cabalgamos
juntos, tú y yo,
un paseo
caballeresco
por la
senda intergaláctica,
donde sus
ojos son el camino
y la luna
su rostro.
Tomados
de la cintura,
nuestro
amor levita
por
nebulosas y quásares,
en los
confines fractales.
Latemos
un solo corazón,
el pulso
del universo,
en
perfecta sinfonía cuántica,
fundiéndonos
en el vals eterno,
mi razón
existencial.
--Christian Aycho Carbajal



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