El Último Beso
Tejimos juntos
la más bonita historia
en alquimia perfecta
rosas, almíbar y sal.
En melodías de chocolate
en partituras de sueños
en el ensueño de tu piel
en la armonía de tu alma.
Mi alma levitaba
cual vilano en el éter de tu cielo
donde las horas se paralizaban atónitas,
volando con la brisa susurrante
de tus jadeos
hacia la ribera de tus deseos,
Donde el manantial cuántico
de tu esencia creaba
el río eterno de estrellas
en mi firmamento.
Suspirando el perfume
de tus pétalos
en el jardín de tu Edén,
enternecido y soñando
despierto en tu calor,
en tu sinfonía cósmica.
Jamás temí en libar
el último destello
de tu estrella
en las entrañas
de mis labios y mi savia lumínica
en la alquimia de mis latidos
que pulsaban tu nombre,
tu esencia.
Aquel corazón
donde latía
un último beso
aquel que no pude darte
cuando las sombras
apagaron tus luceros,
En el momento
que soltaste mi mano,
dejando caer mi cuerpo
lentamente en el pavor
en el abismo dramático.
Mientras mis ojos perplejos
colisionaron con tus sombras
con mis cristales de rocío
hundidos en incredulidad,
grababan el silencio
de tu fría alevosía.
Mi mano aleteaba
el despido profundo,
cuando todo empezó
a tornarse en nebulosas
y cenizas mi cielo.
En un último suspiro
y con un beso volado
cayendo al profundo vacío
logré enviarte el último beso.
Para no guardar
el lazo impreso
de mi amor puro
que siempre quise
y que hoy es
el libro de la eternidad.
Te amaré en el infinito
con un nuevo lazo de luz,
en el reflejo ondular
de mis cristales cuánticos,
que buscarán tu almateria
en la otra orilla estelar
del multiverso.
--Christian Aycho Carbajal



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