Caos Fractal

 

La vida es un frágil cristal

que colapsa sin previo aviso 

las personas se van 

en inesperados momentos.


Personas de buena salud, 

aquellos quienes mostraban 

sus deseos más profundos

por hacer palpable 

el tejido de los sueños 

el entrelazo cuántico social. 


Es tan frágil el núcleo pulsante 

de los latidos más humanos, 

aquel ser que encarna 

el amor por la vida, 

por sus seres queridos.


Si tan solo hubieran formas 

de medir el  infinito multiverso

por las obras de la humanidad, 

sería tan sólo un centímetro.


El amor humano, es el tejido 

más grande de lo imaginable,

una fuerza tan humana, 

tan física, tan nuclear, 

tan cuántica, tan real...


Mueve la intención ondular 

abrazando las almaterias,

girando cada quantum, 

encendiendo la voluntad 

en los fractales, 

en favor de cada núcleo

social y cósmico.


Esa fuerza proviene 

de alguien superior, 

que ama su creación, 

a sus almaterias latentes,

en toda la interdimensión.


No se trata 

de una narrativa ética, 

se trata de la vida 

en todo su esplendor,

el bienestar de los cuerpos, 

como partes escenciales 

del lienzo estelar. 


El firmamento, 

el Edén cósmico ocultado

no sería nada, sin sus almas, 

sin sus partes, 

cual piano sin teclas.


Un paisaje sin plantas, 

sin agua, sin humanos,

sin animales, sin humanos,...

cual mismo infierno yermo.


Hay hombres 

autonominados políticos

dicen luchar por el bienestar 

de las comunidades sociales

por la humanidad, 

por la vida, concepto relativo.


En la mecánica cuántica

este nombre cambia 

en el colapso con el piso social, 

en la colisión del velo humano,  

mostrando su verdadero concepto. 


Aquellos que utilizan

para el mal, este nombre,

en el momento exacto

rompen el pristal social

quitándose las máscaras.


Cuando han deteriorado

en grietas y astillas

el clamor y la fe humana,

rompiendo los fractales 

de la sociedad, muchas 

veces quitando latiluces. 


Sus nombres son 

esperpento corrupto, 

engendro demoníaco, 

porque no hay otro nombre,

antónimo y la historia,

tiene que narrar el horror

de sus nombres tras el quiebre 

y del caos fractal existencial.


¿Qué hay, más allá de la vida,

si la vida, es cíclica 

un renacer continuo

cual estrellas y quantum?


Por qué nada, 

absolutamente nada,

puede justificar, 

una vida deplorable

de la naciones humanas, 

inventándoles un paraíso 

en el más allá...


Solo para mantenernos 

en una vida mísera, en caos, 

en crisis, en desigualdad, 

en muerte...? 


¿Cuál sería la lógica, 

mientras unos pocos 

vivan una vida paradisíaca?,

¿Cuál es la verdad detrás 

de un gobierno, o del asiento 

de quienes operan? 


Solo para mantener 

una pirámide que fracta 

a la humanidad

en un infierno dantesco?


Nada es creíble, 

pintaron los ojos de la verdad 

con clavos y rosas poéticas,

cual crimen contra lo sagrado.


Pintan sueños,

luego los rompen 

quebrando el gran pristal, 

con pesadillas, polución, 

caos, holocaustos...


No logro entender, 

no logro admitir,

por qué aceptamos el caos, 

para luego ser resilientes.


Aceptando los filos

de los cristales astillados

en nuestras pieles 

para luego pedirnos 

que nos curemos

con nuestra alquimia

admitiendo la hoz del Hades, 

como algo normal. 


Aceptando la crisis, 

y aplaudiendo el holocausto

mientras misiles colapsan

los latidos, los fractales 

de la existencia humana,

¡No logro entender!.


Pero hay algo que 

jamás cambiará 

y esa es la esencia humana 

que yace pura, detrás 

de todo el lodo infernal.


Es hora de limpiarnos 

la historia, el rumbo,

de mover el eje del caos 

a la recuperación de la armonía 

de la sinfonía cuántica

que disuelva este caos fractal.


Y que los humanos 

vivamos un Edén Cósmico 

sin sombras, sin tapujos,

sin promesas, sin caos,

donde el buen vivir

sea el fin, el elíxir existencial.


--Christian Aycho Carbajal 

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