El Espejo Cuántico












Podrás esconderte 

riendo a hierro frío,

sacudiendo el plomo ruin,

de tus palmas de Pilatos,

falseando, pisoteando 

los escombros de tu ira.

 

Podrás romperle

cada diente,

quebrarle los huesos,

desangrarlo

hasta triturarlo...

 

Podrás desalmar inocentes,

cegar sus sueños,

apagando sus parpados 

mutilando culturas,

pueblos e historias

en cráteres de polvo.

 

Podrás romper el cielo

apagar las luces 

colapsar los núcleos y

aniquilar corazones.

 

Pero no podrás

mentir, ni ocultar 

tu reflejo sombrío

en el espejo cuántico.

 

No podrás esconder

el filo iónico de la daga

que cincela las arterias,

la espalda y los latidos

del velo de tu prójimo.

 

Los hadrones graban

en la memoria cuántica,

cada grieta que afecta

el cielo del multiverso.

 

No podrás esconder 

la sangre sagrada 

de la humanidad

en polvo de cemento

bajo los escombros 

de tu dantesca ira.

 

No podrás callar 

el grito multidimensional

de las almas constelares,

el desarraigo del xilema

y calcinar la última semilla

del árbol de la vida,

 

Mas no podrás ocultar 

la piel del esqueje

arrancado 

de los árboles

que apenas 

germinaban.

 

Podrás torcer el capullo

de la primavera,

a las flores y a las aves 

sus picos, sus cantos, sus trinos, 

a los venados y vicuñas...

 

Podrás romperle 

el bastón al anciano,

su andar, su hogar.

sus esperanzas.

 

Podrás quebrar 

el brazo que amasaba

la harina y la levadura

desgarrando el pan 

a las almaterias con hambre.

 

Podrás quitarles  

el aliento vital 

con aroma a anís,

su razón existencial,

en este mundo terrenal.

 

Pero no podrás ocultar 

el cisma en velo cósmico

en el velo social.

 

No podrás borrar

las agujas infligidas 

a las madres,

a los niños

a los ancianos, 

depredando su luz 

primordial.

 

Aquellos que un día 

contemplaban el rostro 

de sus seres queridos 

de sus hijos 

de sus nietos, 

disfrutando 

de su compañía.

 

Porque el espejo cuántico

ondula electrones y quarks, 

cada golpe asestado 

en la partitura cósmica,

en cada cuerda del arpa,

en grietas que reparpan,

sollozos aterradores...

 

Puedes esconderte 

bajo las catacumbas,

bajo los bunkers 

que protejan tu cuerpo.

 

Pero el espejo cuántico

del caleidoscopio

interdimensional,

seguirá guardando

y palpitando  

el reflejo de tu rostro,

la dantesca barbarie

de tus huellas.

 

Aquel espectro 

quien no eres,

reflejando el eco 

de tu materia ancestral

en el momento 

menos esperado

en un múltiplo desgarrador

de infernal sufrimiento.

 

Hasta que el eco quebrado 

que un día clamó 

sin esperanzas,

desgarre tu garganta 

y nadie escuche 

tus latidos rotos

hasta tu colapso.

 

Los cristales 

de tu caleidoscopio 

reflejarán,

cada patrón

no mienten,

no perdonan.

 

Pero, aun nada 

está perdido

medita, disipa 

las sombras 

de tu quantum.

 

Limpia las manchas

de tus pristales

de los odios 

de la venganza

de la ira...

 

Que tu espejo,

tu conciencia,

tu esencia,

tu manantial

se purifiquen

por siempre.


--Christian Aycho Carbajal 



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